Opinion

Alberto San Juan

31 octubre, 2013

El flamenco es algo que, si estoy lejos, me puede hacer llorar en cualquier momento. Sin ser andaluz, sin ser gitano; sin embargo, es algo que también siento como mío. Me parece que el flamenco tiene la hondura de la vida, tiene toda la alegría y tiene todo el drama.

Yo no soy entendido, pero me emociono y exalto con el flamenco. Si tuviera que mencionar a algún artista no podría dejar de mencionar a Camarón de la Isla. En la obra que estoy representando actualmente, pongo unos tangos de Triana, cantados por José Menese. Y dicen que el flamenco no se mete en política. Se mete de lleno en la vida. Y en ocasiones el flamenco es muy combativo, como en su disco ‘Andalucía 40 años’, también El Cabrero, entre otros cantaores, como Enrique Morente, que nos dejó demasiado pronto.

El flamenco debería estar más presente en nuestra educación. En las escuelas sobre todo; además de en los tablaos, y para turistas… o en las promociones de propaganda. Pero las escuelas no dan la importancia debida a un arte tan nuestro.
Hay un bailaor muy particular, que me fascina, que es Israel Galván. Lo he visto en el Matadero de Madrid. Puede que haya una parte del flamenco más ortodoxa que no lo comparta, pero me fascina.

Comentarios (1)
  • Alfonso - 1 noviembre, 2013 a las 12:19

    Le diría al ACTOR que en el tatro (como en todas las artes) siempre se está innovando y expirementando pero la referencia siempre serán los clásicos, a los que hay que estudiar como base de creación (Grecia, Roma,Shakespeare, Lope, Lorca……). Aquí está la ortodoxia.

    Gracias
    Saludos

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