El Quitasueños con Cepero, El Pecas, Samuel Serrano y Rancapino pone en pie al Barrio Obrero de Huelva
Una noche llena de duende y pasión en el corazón de Huelva, en el Barrio Obrero, la penúltima noche del Festival Flamenco de Huelva 2025. En Huelva hay estampas que parecen de otros lugares y una de ellas es el Barrio Reina Victoria o Barrio Obrero, declarada conjunto histórico artístico y conformada por ochenta viviendas al más puro estilo británico, que fueron construidas por los ingleses para sus trabajadores.
El escenario se iluminó con la presencia de grandes figuras que hicieron vibrar a un público entregado. Por un lado, el virtuoso guitarrista Paco Cepero, acompañado por el cantaor Samuel Serrano, el también guitarrista Paco León y el percusionista Perico Navarro, nos regalaron una actuación memorable. Este veterano guitarrista de 83 años nos despertó el alma con temas y composiciones propias: la noche andalusí, La rumba estrella del mar (fue un momento de alegría y ritmo contagioso), Capricho la ejecutó con un solo de guitarra donde Cepero mostró su maestría. Luego nos impregno de la esencia de la sal de “cai” con los tanguillos y las bulerías. Samuel Serrano impregno esa gitanería y hondura en las alegrías y las sevillanas haciendo que el público se levantara de sus asientos.
Por otro lado, Rancapino Chico deleitó con su voz aterciopelada y llena de pellizco, interpretando una soleá que caló hondo, seguida de alegrías, tientos que se clavaban en el corazón, bulerías donde paraba el tiempo en algunos momentos y otros metía intensidad, y fandangos. Cada tema fue un despliegue de sentimiento y autenticidad, confirmando que el flamenco sigue vivo y vibrante en cada rincón de Andalucía.
El último en salir fue Vicente Redondo Saavedra El Pecas. Le tocó representar a Huelva y lo consiguió con un éxito rotundo. Huelva quiere al Pecas y el Pecas quiere a Huelva. Este cantaor tiene la responsabilidad de hacer de nexo entre el flamenco rancio, aquel que se alimentaba de la pura esencia donde la taberna era su hábitat y el flamenco actual, ya que es de los pocos que aún pueden contar las vivencias de la época. Desde el primer momento, su voz profunda y desgarrada cautivó a todos los asistentes, transmitiendo la esencia pura del cante jondo. Con un repertorio que abarcó varios temas de su último disco. Su interpretación de la soleá fue un momento de introspección, donde la emoción se palpaba en el aire, mientras que en los tarantos dedicados al “Muela”, su expresión se volvió seria y metiendo riñones como debe ser y muy bien acompañado por el guitarrista onubense Manuel de la Luz.
A continuación nos regaló también copla por bulería, alegrías con letras propias, muy de Huelva con el salero que da la mar y la percusión de Fali Eléctrico y Bobote a las palmas que aún añadía más colorido y compás, Toná, Seguiriyas, Tangos, Fandangos de Huelva, los “de nudillos” de tasca, a compás y sin florituras, él los hace como los escuchaba con 8 años que se tenía que buscar la vida cantando al señorito de turno, una pieza que evocó la magia de su tierra y fuertes aplausos. Y terminó por Bulerías donde realizó un par de letras para culminar la noche con una “pataita por bulería” del bailaor Bobote. El Pecas demostró su maestría en cada palo, dejando huella en cada nota. La fuerza de su cante marcaba cada verso, en cada grito, se percibía la historia y las “duquelas” de su corta juventud, transmitiendo un pellizco que llegó directo al corazón. Sin duda, una actuación que quedará en la memoria de todos los que tuvieron la suerte de presenciarla y que el público supo reconocer con efusivos aplausos.
Pedro Limón para Flama
Fotos: Ayuntamiento de Huelva









