Arcángel y el arte de cantar al oído
Más de una década después de su última actuación cantando en su tierra, Arcángel regresó a su ciudad con una propuesta tan singular como valiente en el Festival Flamenco de Huelva 2026. Un espectáculo íntimo, sin microfonía y con aforo reducido, concebido para compartir el flamenco desde la cercanía. El resultado fue una velada cargada de emoción, autenticidad y momentos difíciles de olvidar.
El cantaor onubense demostró una vez más por qué ocupa un lugar privilegiado entre las voces más respetadas del flamenco contemporáneo. Su cante, profundo, elegante y lleno de matices, transitó con absoluta naturalidad por una amplia gama de estilos. Cada tercio estuvo impregnado de sensibilidad y conocimiento, arrancando silencios de admiración y prolongados aplausos de un público entregado desde el primer momento.
La confianza de jugar en casa propició algunas de las escenas más especiales de la noche. En una de ellas, Arcángel exhibió su enorme magnetismo acercándose a Macarena López para cantarle y tocarle unas seguidillas alosneras. Ambos, sentados en el escenario y con el cantaor sosteniendo la sonanta entre las manos, protagonizaron una estampa de gran belleza. La magnífica bailaora, ante la sorpresa del público e incluso del propio Arcángel, respondió arrancándose también al cante, dando lugar a un instante de fresca improvisación dentro de una función construida con el habitual rigor artístico de Arcángel.
Junto a Arcángel brilló igualmente el veterano cantaor Vicente Redondo “El Pecas”, que aportó frescura, verdad y una energía especial a la función. Sus intervenciones, cargadas de pellizco y entrega, conquistaron al respetable desde su primera aparición. Su presencia enriqueció el desarrollo artístico de la noche y dejó patente su conexión con el escenario y con sus compañeros.
El baile de Macarena López destacó por su elegancia, fuerza y profunda expresividad. Dueña de una técnica depurada y una sensibilidad artística sobresaliente, encontró además una complicidad especial con el cantaor onubense.
El espectáculo contó también con la aportación de Los Mellis, que dejaron pinceladas de compás y voces celestiales, mientras que Francis Gómez desplegó su inagotable capacidad creativa y su constante construcción melódica, sostenida por el sólido compás de joven Benito Bernal.
La noche se abrió por fandangos y recorrió un amplio abanico de cantes que fue de la zambra a la malagueña, pasando por la bulería por soleá, entre otros estilos. Un viaje flamenco que alcanzó algunos de sus momentos más inspirados en el baile de Macarena López, pleno de sensibilidad, belleza e inspiración por caña, alegrías y seguidillas alosneras. El espectáculo respiró en genral esa “perfección arcangeliana” tan reconocible, donde todo está estudiado, donde se exige el máximo de profesionalidad y donde hasta el más mínimo movimiento tiene su razón de ser. Nada queda al azar en una propuesta artística construida con rigor, sensibilidad y conocimiento. Con todo ello, se puso el broche de oro a un regreso largamente esperado y profundamente celebrado por Huelva.
Pedro Limón para Flama
Huelva a 13 de febrero del 2026
Cierre del Festival Flamenco Ciudad de Huelva
Patio del Ayuntamiento


