Noticias

José Gálvez hace un recorrido por el toque jerezano en ‘Sonanta de tocaor’, en Suma Flamenca de Madrid 2018

10 junio, 2018

Suma Flamenca 2018 presentó en la noche de ayer en Teatros del Canal la original propuesta Sonanta de tocaor, de José Gálvez; una historia sobre el toque de Jerez. Una voz en off y una guitarra situada en donde sucede todo en escena, iluminada para ser imagen durante todo el espectáculo ‘y no ser olvido’, para expresar que es la guitarra en Jerez y su relación con el cante (Porque en jerez la guitarra más que guitarra es sonanta… sabor añejo a palo cortado). Esa ciudad con sus patios de vecinos, con sus tabancos, sus calles empedradas… José Gálvez nos presenta los sonidos negros que a lo largo de la historia – y aún hoy en día – en Jerez rebosa su gitanería a borbotones… como el bronce de sus campanas, la campiña y la uva, autóctonos.

El tocaor esta noche ocupa el centro de las tablas. José Gálvez se encarga de que tomemos conciencia de cómo el toque de Jerez también es un referente para el mundo del Flamenco. Al igual que siempre se ha dicho que Jerez ha sido la cuna del cante, también el jerezano creador de este espectáculo define con cada secuencia que ofrece en Sonanta de tocaor. No solo desempolvar esa figura del tocaor inflavalorado, sino que apuesta por defender que es Jerez una de las escuelas de guitarra más puras, más certeras y además más punteras a la hora de acompañar los cantes.

Las creaciones del guitarrista, compositor, productor… José Gálvez definen a una persona abierta a encontrarse con el  arte en general, incansable investigador de las raíces de lo jondo, e impulsor, con una finalidad clara: mantenerlo vivo en cualquier parte del mundo.

Gálvez eligió un elenco que, sin duda, uno a uno son y serán siempre piezas claves y claras de este puzzle que al ser construido en su totalidad nos ofrece una foto fija del Jerez flamenco y del valor que aporta la guitarra a este arte. La importancia de la guitarra desde que se suma y es pieza fundamental, a pesar de estar físicamente ‘un pasito atrás’ del cante o del baile. En el toque reside la responsabilidad de la valía del cante y del baile, su compañía; aflora y sostiene lo que el cante y el baile desea con ansia expresar.

Guitarra solista

El tocaor se va por estilos festeros: bulerías, tangos… Los palmeros y el tocaor como guitarra solista. Claro homenaje a los ancestros, y, cómo no, a los primitivos como el maestro Javier Molina Cundi – “nos dejó la base de esta escuela jerezana para acompañar y para tocar”, según dijo el mismo artista.

José Gálvez cree que con Javier Molina empezó todo, y luego continuó con Rafael del Águila, los hermanos Morao, los hermanos Parrilla… “Yo pasé mucho tiempo con el tio Juan Parrilla”, sentenció el jerezano.

Los palmeros son figura indispensable para hacer redondo el soniquete, que parece dado en gracia por undebé (Dios en caló) a la tierra jerezana. No solo por el sonido percusivo de sus manos; también por sus jaleos, que complementan un aire festero en el que solo puede jugar el que sabe las reglas del juego y hace grande lo que aparentemente es sencillo y a su vez complejo.

Acompañamiento al cante

Miguel Lavi apareció en escena, y demostró ser una de las jóvenes promesas del cante de La Plazuela de Jerez (Barrio de San Miguel), cuna de grandes cantaor@s, como La Paquera, los Agujetas y los Moneos, entre otras dinastías. Lavi ofreció al respetable tientos tangos con sabor a añejo. Ralentizando en su tripas el timbre que suena a viejo un excelente cante por malagueñas para rematar con un emotivo cante por siguiriya. Siendo joven, el cantaor conecta con su herencia y vivencia jerezana y con su forma de expresar el cante mas allá de su presente, su forma de decir el cante nos hace recibirle sabio y de gran experiencia en nuestros oídos.

Por tangos… ¡Qué me gusta el tío Gregorio, qué me gusta el tío Borrico cuando hace sus cositas bien, sus cantecitos cortitos gitanos, como se canta en jerez…!

Y la malagueña de Manuel Torres “… A buscar la flor que amaba, yo entré en el jardín de Venus, a buscar la flor que amaba…”. Y pasa por la Cádiz del Mellizo “… Se la llevó Dios… a la pobre de mi mare/a la mare de mi alma, por qué se la he llevaíto Dios/si se la llevo porque la quería…”.

Cómo presumió Gálvez ante el público, de su tío Luis El Zambo, el segundo cantaor de la noche. Ecos de una dinastía de cantaores en peligro de extinción. Luis Fernández Soto nos traslada a otro barrio fundamental para completar la muestra de lo que es el cante jerezano: el Barrio de Santiago. Aparece en escena con la merecidísima aclamación del público. La jondura de su voz y su especial capacidad para ejecutar el cante gitano le envuelven dentro de un halo de magia inexplicable cada vez que se sube a un escenario.
Descendiente directo de las principales sagas cantaoras de Jerez, Luis, cuyo apodo procede de su padre Joaquín, al que le llamaban El Zambo, ha bebido en las fuentes más prolíficas de su tierra natal, participando desde muy temprana edad en aquellas míticas fiestas del barrio de Santiago junto a su tío El Borrico, Tía Anica La Piriñaca, Manuel Sordera, Terremoto, El Sernita y un sinfín de artistas que marcaron época.

Por fandangos libres diciendo, manifestando experiencia, ideas… “Y España tiene una bandera hecha de sangre y de sol…”. Por bulería por soleá, estilo que el jerezano nos brinda sosegado con peso y con cadencias muy acompasadas… “¡Que grandes son mis fatigas…!“. Y su magistral cante por bulerías pa escushá… “que ganas tengo que lleguen el mes de los colores, pa comprar a mi niña un vestio de colores…”.

Un regalo por bulerías que, junto al abanico de estilos y formas tan distintas en las que queda sentenciado la inquietud de Gálvez sobre la importancia de la sonanta jerezana, hacen al espectador imagen de lo que en Jerez, viejos y jóvenes, aún quieren seguir valorando y exponiéndolo como escuela y filosofía de vida. La forma de vivir, de hacer, la fuente jerezana para expresar arte.

 

Acompañamiento al baile

Si hay un bailaor que defina claro co,mo el baile suscribe las melodías de la guitarra y la guitarra potencia la expresión en todos los sentidos del baile, ese es el bailaor y coreógrafo jerezano Joaquin Grilo. Que acompañó tantas veces las guitarras de dos grandes del mundo flamenco, el gran Vicente Amigo y el maestro de maestros Paco de Lucia. El bailaor nos deja muestra de su musicalidad iniciando en silencio, entrando en ritmos y compases de doce tiempos y fraseando las ruedas del toque como si no solo sus pies, sino todo su cuerpo, se entregaran para ser cante e instrumento percusivo que engrandecieran imágenes de danza, de fiesta, de burla, de desplantes personales, mostrándonos su personalidad su identidad propia, esa que recuerda a Jerez, pero a la manera del Grilo.

Fin de fiesta

Uno íntimo, de José Gálvez, el cantaor-poeta, ese que le canta al amor y apoya su prosa en los trastes de su guitarra, primero en un lugar privado buscando en su corazón y después gritándolo al mundo.

Sin sonido y después de un largo aplauso del publico todo el grupo se acerca a los asistentes y allí bailan los palmeros Manuel Cantarote y Juan Diego Valencia, mostrando cómo lo primero de lo primero en Jerez es el compás bailado, tocado, cantado. Grilo con Gálvez, también a dúo, rematan la noche que a compás nos la imprimen en la memoria, que no olvidará jamás la importancia del toque en todas sus facetas.

Begoña Castro para Flama

Comentarios (0)