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El Festival Internacional de Granada deja el relevo al ciclo Lorca y Granada en los Jardines del Generalife

20 julio, 2021

El pasado 18 de julio tuvo lugar un hecho insólito en las artes escénicas. Al menos, a nivel del arte flamenco. Tuvo lugar la clausura el 70 Festival de Música y Danza de Granada con un espectáculo único basado en la obra El Maleficio de la Mariposa de Federico García Lorca; y así dar comienzo al programa Lorca y Granada en los Jardines del Generalife. Un espectáculo para sumergirse en la simbología que presenta y repasar la historia del flamenco desde sus principios. Comienza con la reproducción de La Cachucha de Fanny Essler de 1836, hasta la irrupción de una figura femenina que dio un importante giro e impronta al baile flamenco: Carmen Amaya, reproduciendo su Taranto de 1942, fecha limítrofe en la que se engloban las diferentes propuestas de este espectáculo. Hasta este año, el espectáculo se adentra en eventos esenciales de la historia del flamenco: el Amor Brujo de Manuel de Falla que se estrenó con Pastora Imperio, los primeros ballets flamencos, el de la Argentina y La Argentinita, hasta llegar al ballet de Pilar López y la figura Carmen Amaya.

La investigación exhaustiva que ha sido llevada a cabo por Pedro G. Romero, quien aparece en el programa como aparato, confiere al espectáculo un cúmulo de detalles con los que aficionados e intelectuales podrán complacerse. La visión de Pedro G. del Ballet Flamenco de Andalucía, sustentado con fondos públicos, es clara: debe de equipararse a un museo en donde se conservan valiosas obras de arte. Y así lo hicieron, mostraron la belleza del baile flamenco en sus primeras etapas de gestación y desarrollo. Un flamenco supuestamente antiguo pero reelaborado en escenografía y vestuario y con un resultado completamente actual.

La escenografía transparente y limpia, un gran lienzo en blanco que unía suelo y pared de fondo, a modo de caja blanca. A los lados de este gran lienzo, dentro del escenario de los jardines del Generalife, se situaron los músicos y los bailarines que no estuvieran actuando, junto a percheros con su ropa colgada para cambiarse entre actos, dándole una cierta desnudez a la escena, indicando los diferentes ámbitos, dentro y fuera del escenario, que existen durante una actuación para los actuantes.

Se combinó de manera ejemplar números a solo, destacando las coreografías solistas de Úrsula López y Águeda Saavedra, quien hizo de solista en varias ocasiones escenificando a Fanny Essler y Carmen Amaya, entre otras. No faltaron las intervenciones del artista invitado, Manuel Lombo, que comenzó la velada fuera del escenario y realizó sus primeras intervenciones como ajeno a lo que ocurría dentro del cuadro, marcando los tres bloques en los que está dividido el espectáculo, hasta que en su cuarta aparición se integró en la última parte cantando el Anda jaleo de las canciones populares recogidas por Lorca. Uno de los puntos álgidos fue aquí, a modo de confrontación. Una gran pancarta se plantó al fondo de la escena y decía ANDA JALEO escrito en rojo, seguida de otra pancarta con letras negras donde ponía DALÍ CONTRA LORCA. En estos actos se plasmó en el baile las confrontaciones, con el elenco de bailaores, que cantan las letras de El café de Chinitas, Anda jaleo y unas letras de peteneras. Una combinación compacta de los arreglos de canciones populares y el flamenco jondo. En otras escenas no faltaron guiños al surrealismo daliniano, con sombreros con velas, y a Val del Omar, con el uso de la simbología cristiana y la muerte.

El vestuario, junto a las luces, no dejaron tampoco indiferentes. Fue sencillo, con trajes de colores ocres y una luz predominantemente blanca. El uso del color en la vestimenta y la iluminación tuvieron un trato exquisito haciendo resaltar el protagonismo de Águeda, con un vestuario colorido en ocasiones, y dirigiendo la atención en cada momento de forma sutil y elegante. A su vez la musicalidad flamenca del guitarrista Alfredo Lagos se fue turnando con sonidos experimentales del saxofón de Pepe Fernández, un complejo set de percusiones de Raúl Dominguez Botella y Antonio Moreno, junto al exquisito piano de Pepe Fernández, que mejor instrumento para versionar las canciones de Lorca y completar la sonoridad del flamenco más tradicional y transgresor.

Pablo Giménez para Flama

 

El Maleficio de la Mariposa 

Ballet Flamenco de Andalucía

Directora: Úrsula López

 

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