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La nueva savia revitaliza el arte, Flamenco Joven

4 septiembre, 2017

Los conocedores de una materia, así como la misma sociedad, suelen temer ciertos cambios. Aunque estos sean para bien, muchas veces se tiende a mantener el status quo. Pero gracias al atrevimiento de la juventud y de contados entes públicos y privados, una corriente del arte aspira a reflexionar sobre nuevos formatos y nuevas visiones para reinventar lo auténtico en cada momento. Para lo que hace falta osadía, necesaria y aconsejable en todo artista que comienza a hacerse un camino… El talento joven, al igual que el arte, necesita también apoyo; y es el caso del Centro Cultural Conde Duque, perteneciente al ayuntamiento de Madrid, que sigue apostando, en esta tercera edición de Flamenco Joven (para menores de 30 años), por los nuevos valores, apadrinados por Cristóbal Reyes. Del 20 al 23 de septiembre participarán, al baile, Nazaret Reyes, David Martín y Macarena Ramírez; el cante de Rosalía, Lela Soto y Celia Romero, y el toque de Tomatito hijo, Álvaro Mora, Alejandro Hurtado y Andrea Salcedo.

Gracias al compromiso de ciertos entes, esa rabia, fuerza y ganas de cambiar se traduce en esa frescura y energía que le falta, a veces, a un arte que precisa de cambios para seguir siendo lo que es. Porque el flamenco, a pesar de muchas opiniones y corrientes, siempre ha estado vivo. Y para que algo esté vivo tiene que generar confusión y cierto excepticismo… y la juventud es necesaria en el primer peldaño del forcejeo con ese toro que es uno mismo y su capacidad de expresar y transmitir.

A lo largo de la historia del arte jondo han acontecido varios movimientos cruciales, tanto heterodoxos como ortodoxos; así como los estilos personales de ciertos artistas. De esta manera el flamenco se ha ido transformando a base de pequeños atisbos de valentía y arrojo… lo que podría ser sinónimo de sinceridad. No querer transmitir algo que no se siente (y el que está en frente, por lo general, no se lo cree).

Ese engaño hace flaco favor al mundo del arte, ya que en vez de tirar por el camino de la verdad, muchas veces, por miedo a no gustar o ser criticado, la misma persona se ve sumergida en censuras o autocensuras… y así va marchitando esa savia joven con la que el árbol arrancó.

El arte siempre será un acto de valentía; debe buscar su modo de expresión en cada momento. Para eso hacen falta proyectos como Flamenco Joven y espacios culturales que crean y nutran esa entereza. Y así romper, de alguna forma, con las reglas del juego, para ver si entre las grietas surge un nuevo genio que vuelva a refrescar esa savia y se poden las malas ramas… después el árbol dará más y mejores frutos.

Muchas veces, la crítica (en ocasiones algo manida) desconfía de esas nuevas formas (y fondos y vivencias)… y lo mismo está coartando al próximo don Antonio Chacón, Niño Ricardo, Paco de Lucía o Enrique Morente.

Para dar rienda suelta a estas nuevas propuestas de la juventud (futuras figuras), hace falta el conocimiento y estudiar a fondo la materia. No se pueden ignorar las bases; y así, construir sobre una cimentación sólida. Por lo que hay que erigir desde el respeto, discernimiento e intuición. Y el tiempo, como siempre, será el que mande…

Isidoro Cascajo de la Barrera-Caro

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