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Jerez de la Frontera desprende su esencia más jonda en el Festival Ellas Crean, con Sordera y Terremoto

12 abril, 2018

La flamencura jerezana se vivió el pasado 5 de abril en el Auditorio del Centro Cultural Duque de Madrid, dentro del festival Ellas Crean, nada más con la presencia de Lela Soto, de la familia de los Sordera de Jerez. El traje, los flecos… y esa piel morena y flamenca. “Ilusionada por compartir batallas con mi compañera y amiga”, en referencia a su ‘paisana’ María Terremoto. Aunque Lela tiene familia en Jerez, ella ya nació en Madrid (1992), y repitiendo escenario, ya que en alguna que otra ocasión ya pisó las tablas del Conde Duque.

El primer cante, quizás como amuleto,  y que sirve para homenajear a un grande, es la solea por bulerías, marca de la casa, la de su abuelo Manuel Soto, la de su padre Vicente Soto, sus tíos: … si al río la tirara sale cubierta de flores… decía la letra.

Los Sordera de Jerez se siguen entregando al mundo del flamenco, que nos acompaña en el día a día, a los que vemos el flamenco como un arte vivo. Arte contemporáneo a la vivencia del músico y de la sociedad que vive y le toca vivir.

…Tengo en mi casa un Almendro

 y to el que entraba y el que salía,

almendras sale comiendo.

Nono de Jero, es jaleado por Lela, mientras ejecuta sus falsetas al compás del cante de su compañera, juntando dos dinastías flamencas, los Sordera y los Jero.

Lela  toma fuerzas para rematar la última letra soltándose a su timbre, a su forma de sentir el cante y que en mi opinión aporta algo más a toda su saga cantaora. Talento nuevo aprendiendo de la esencia de un cante muy rítmico y  flamenco  y sobre unas palmas precisas, instrumentales (sello de los palmeros de Jerez) y una guitarra joven pero buscando ser “añeja”.

Por Malagueñas. 

 …Que te quise con locura en mi vida negaré …  ( Chacón)

A lo que añadió un tercio de otro autor: 

…muerta reniego de tí… (El Mellizo)

Acercarse al llanto cantando, malagueñas que le guían y le enseñan sobre suspirar el cante, sobre entregar el mensaje respirando y a la vez quedarse sin aliento, tan particular de estos cantes de levante. Pasa a unos tientos tangos, a compás, al estilo más jerezano, aflora su feminidad su ternura.

Como pensamiento en la noche, antes de dormir, cavilando sobre el amor, sobre lo que se  ha entregado y lo poquito que quizás se ha recibido, se relentiza el tiempo, se piensa pausado.

… Al pasar por el jardín y ver que no había flores.

Y así pasa por la vida, quien tiene o no tiene amores…

Sutil, con gusto, el cambio  a tangos, las palmas, los remates redondeados. Aparece Lela mujer, sensible y gitana; y en los requiebros se recuerda a el sabor de su familia por tangos.

… y a ese gitano tan guapo atrás me lo iba dejando… tiritirititrimi tirititrimi. Canta Lela y las bailaoras de los tablaos de Madrid le animan el espectáculo.

La que quiera madroños vaya a la sierra, porque se está secando su madroñera.

Ole morena vaya a la sierra…

¡Viva Madrid y viva Santiago! Un tandem que se hace perfecto en la garganta de Lela Soto Sordera. Pa quitarse el sombrero.

Despedirse pensando en su Jerez de la Frontera, en su raíz, en su barrio de Santiago, en Jerez, sinónimo de siguiríya y buleria, de sombra y luz, pena y alegría.

“La siguiriya de mi familia, la de Paco La Luz, la corta, la que popularizó esa gran maestra de cantes, La Piriñaca”, apunta Lela.

…Ay cuando me muera  mira que te encargo.

Que con las trenzas de tu pelito negro me amarres las manos…

La guitarra de Nono llora acariciada  por sus manos, intuye que Lela se acerca al final de este cante.

 …y comparito mío…dígale a mi mare que yo me quedo en esta casa-puerta

Ay ay ay rebolcaita en sangre…

Y entonces…del llanto a la risa solo cabe la intención, la voluntad de entender que la vida tiene ambas caras.

…El cante de mi tierra

Mejor no lo hay…

Pie a tierra de los palmeros, los jaleos,  la guitarra con su burl , soniquete que entra en el cuerpo del que escucha este estilo festero. El baile brota junto al cante y cierra un momento entrañable de Lela Soto y abre con una sonrisa a su compañera “La Terremoto”.

Aparece delante, cercana al público, entre luz y sombra.

Maria nos recibe cantando por tonás, sola, agarrada a un pañuelo que lo aprieta con sus pequeñas pero fuertes manos.

 

…Que yo no soy aquel que era, ni quien debía de ser

Yo soy un pobrecito viejecito

Ay arrimado a la pared… 

…Por qué le pegas mal gitano tu a mi pare

Mi pare es un pobrecito viejito que no se mete con nadie…

Y el grito desconsolado que sale junto a la palabra “pare” emociona, cerrar los ojos es  sentir cerca, a su lado, a su abuelo  y a su padre. “Orgullosa de estar en Madrid de la mano de mi prima Lela, intentando que esto (en referencia al flamenco) no se caiga, no se pierda”. Inquieta, con sus puños apretados, su traje rosa claro que resalta su piel aceituna, se rebusca en su silla, su manos van al pecho y a la tripa. …Que gusanillo he comido… soleá por bulerías. Y llega la pena máxima, la muerte, la enfermedad… la siguiriya.

La guitarra intenta hacer el camino menos doloroso, recuerda como lloraron otros, con sus cantes, con sus toques y parece que consuela algo, que sin remedio va a ocurrir. El publico ovaciona este sentir de Nono. Lo primero el ¡ay! en llanto, después, un silencio que sin quererlo acentúa la pena de alguien que canta al dolor. Su braceo se siente con un dolor presente, algo que sucede con verdad, algo que ya se ha sentido y se conoce. 

…ay  no llamarme al meico llamarme al doctor…

Pa que le cure a mi mare su corazón…

“¡Terremotita guapa!”, le grita una mujer del público. Con su mano en el pecho ¡Lerele rele olé! por tientos:

…Pensamientos…De los malos pensamientos

 se han borrao mis lagrimitas

 y es como el que entra en el templo

 y prueba el agua bendita…

Se acuerda de Sevilla, de Triana y entra la guitarra a compás por tangos. El cante cruza un puente, que une vivencias en dos tierras, en dos escuelas en donde bebe María Terremoto y también donde anteriormente bebió  su padre, Fernando Terremoto. Sevilla y Jerez. Caminar por los caminos que sembró su padre, para seguir aportando al cante, algo que dice que admira en él.

…Yo a ti te pondría

Yo a ti te pondré un puente pa que pasaras que de Triana a Jerez…

Maráa baila por tangos con mucha soltura, desde niña guiada por su ‘tercera abuela’, la gran bailaora sevillana Manuela Carrasco. Sin casi descanso se despide a compás, hablando a compás, agradeciendo a compás y entrando en la bulería como el que entra en su casa.

“¡Viva tu pare!”, se escuchó entre el público.

…yo a mi pare diera, deditos de mi mano…Te quiero, te quiero, te quiero…

Su final bailando, regalitos de alguien que se entrega hasta el final y sin medida.

Como dos amigas que comparten confidencias por fandangos naturales estas dos jóvenes promesas, Lela Soto y Maria Terremoto ponen punto final a la noche grande, de mujeres grandes para el Festival madrileño Ellas Crean.

Begoña Castro para Flama.

“El cante no entiende de si eres hombre o mujer, solo hay que sentirlo” (Maria Terremoto).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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