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El aroma a Ketama vuelve a perfumar Madrid en Inverfest

25 enero, 2020

Con el Manzanares por testigo, el tiempo se dio permiso de volver veinticinco años atrás el pasado jueves 23 en Madrid durante Inverfest. Más de dos mil fanáticos ya sabían que iban a ser parte de este dulce retroceso y esperaban ansiosos escuchar dos guitarras y una voz, todas con sello Habichuela, con sello Carmona, con sello Ketama.

Y es que sin duda, para los amantes de la época dorada del flamenco una de las noches más importantes del Inverfest, era precisamente ésta. Luego de su exitoso tour nacional e internacional No estamos Lokos, iba a producirse de nuevo el reencuentro con Antonio, Josemi y Juan, que luego de tres décadas de haber creado una de las bandas inmortales de la escena española, subirían al escenario con las mismas sonrisas y el carisma de siempre.

Y fue así. Ni más ni menos. La inconfundible voz de Antonio abría el concierto desde el medio de la pista, cantando su Karta Kanción entre cientos de emocionados fans, para unirse luego al resto de la banda en el escenario de la Sala La Riviera, sitio ideal para juntar a todas las generaciones y todos los públicos que convoca la mítica banda que marcó la diferencia en su época.

De ahí en adelante, todo se hizo fiesta. Coreando los éxitos inolvidables de siempre, como Vente pa Madrid, Problema o Loko.

Un lujo de invitados

Sin duda, uno de los momentos más altos llegó cuando nada más comenzar los acordes del ya himno de la banda: Toma Ketama, saltaban a escena los símbolos actuales del rap flamenco de Madrid: Moncho Chavea y Original Elías, poniendo un estilo muy propio a la versión, que visto lo visto, encantó al auditorio.

Rosario Flores tampoco quiso perderse la cita. Una balada fue el testigo del cariño y complicidad musical que la une a Ketama, al igual que el argentino-israelí Pablo Rosenberg, que cantó emocionado la conocida sentencia… “Ay de ti si llevo la razón…”.

Y es que Ketama siempre ha declarado que su música es el idioma universal, y en cada disco ha invitado artistas de diferentes partes del mundo. No podía faltar entonces el sabor cubano encarnado en el maestro Manuel Machado con su trompeta y Ariel Bringuez y su saxofón.

Y así transcurrieron las dos horas de un concierto que desafía al reloj y a todos los calendarios. Hasta el invierno dio una tregua para regalar una agradable noche a la banda que nunca pasa de moda. Todo confabuló. Una vez más, Madrid se dejaba llevar por estos primos que juran que no están locos, y siempre nos dejan tan a gustito.

 

Texto e imágenes: Paula V. Valdez

 

 

 

 

 

 

 

 

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