Opinion

Pablo Carbonell. Artista

7 abril, 2016

Cuando me miró el duende.

Yo vengo de una casa muy poco flamenca. En casa sólo había discos de música clásica y lo más flamenco que oíamos era Beethoven. Eramos muchos hermanos y teníamos una interna que era una muchacha que recogimos un día en Algodonales. Cuando en la tele ponían algo de flamenco eela se asomaba a escuchar porque era la música que ella entendía pero yo no captaba que es lo que le atraía de esa manera. Más tardes tuve El Sargent Pepper de los Beatles y la canción Within you without you, una medio hindú, era la música que a ella le gustaba. Y yo seguía sin entender nada. Pasaron dos o tres años, tenía 16, acababa de fumarme unos pitillos con unos colegas y en el bar pusieron “La leyenda del tiempo” de Camarón. Y, de repente, aquello sonaba diferente y me hacía explorar una parte de mis emociones, de mi raíz, de mi comunión espiritual con el mundo que nunca se habían asomado a mi consciente. Imagino que mucha gente consideraría entonces ese disco un disparate alejado de la hondura fundamental del flamenco pero no deben olvidar que a muchos pardillos de la época hippy nos abrió los ojos. Y todavía no los hemos cerrado. Eso sí, cuando alguien canta flamenco yo mejor me callo. Dios, que ha sido muy generoso conmigo, no me ha dado ese don. Va a ser porque no lo mamé de chico.

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