Antonio Dechent (actor)
FLAMA. 02/05/2012
“¡Qué poco ánge tiene ésta criatura!” Eso es lo que decían las vecinas de casa que cantaban sus coplas mientras hacían sus faenas y yo era un niño que intentaba imitarlas. “¡Qué poco ánge!”, han repetío siempre cuando llevado por la euforia he intentao acompañar a las palmas cualquier cante.
Siempre he tenido un oído enfrente del otro, el flamenco siempre ha sido para mí un misterio. Un misterio cercano pero insondable, jondo, muy jondo. Y aunque la vida me ha permitido conocer a muchos grandes e incluso trabajar con alguno de ellos (imborrable la experiencia con La Paquera y otros grandes artistas en la película “Vengo” de Toni Gatlif o la semana con Raimundo Amador en la feria de Guadalajara, México), sigo sin enterarme de nada. Me asombro con su profundidad: “Yo ya no soy quien era ni quien yo quería ser… Soy un árbol de tristeza arrumbao a la pared”. Y sé, porque me lo enseñaron a capones en la plazuela Santa Ana (Triana), que “Er tó está en el compá”.



