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Vicente Amigo abrazó al público del Teatro de la Maestranza

16 febrero, 2026

Derroche de sensibilidad, belleza y entrega. Son algunos de los calificativos que se merece el concierto que ofreció el viernes 13 el compositor y guitarrista Vicente Amigo en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, que no podía estar más lleno.

Qué alegría da, en estos tiempos, ver a un artista flamenco triunfar desde el minuto uno en un teatro considerado como un templo de la música y las artes escénicas. Claro que Vicente Amigo lleva ya décadas triunfando con su sonanta en los mejores escenarios del mundo. No en vano más de un aficionado lo considera el heredero directo de Manolo Sanlúcar y Paco de Lucía, dos monstruos del flamenco que por desgracia perdimos demasiado pronto.

Pero nos queda Vicente, que nada más comenzar el concierto hizo honor a su apellido mostrándose tan respetuoso como amigable con el público, que nada más terminar su primer tema, un solo tan solemne como almibarado, le dedicó un largo y sonoro aplauso. A su término el maestro se dirigió al público: “¿Eso es para mí? y varios espectadores le gritaron que sí, que era todo para él y alguien le lanzó el apelativo de “monstruo”, que como todos sabemos en Andalucía es “lo más” que le puedes decir a alguien. Y Vicente, con la humildad y sencillez que le caracterizan, contestó: “No, eso es para todos ustedes por estar aquí, a pesar de con lo que está cayendo.  Estoy muy agradecido y espero que este concierto sirva de abrazo, que es lo que nos hace falta”.

A partir de ahí Vicente Amigo se entregó a un recorrido por algunos temas muy reconocibles de sus discos que cautivaron al público, a juzgar por los cálidos aplausos y frases de ánimo que de vez en cuando salían del patio de butacas. Temas como ‘Tangos del Bajo Arco’, ‘Autorretrato’, ‘Estación Primavera’, ‘Corcovado’, el ‘Pasodoble a José Tomás’, las bulerías ‘Manuela’ o los tanguillos ‘Con V de Cádiz’, que Amigo interpretó con virtuosismo, sin prisas, recreándose en el tempo justo, hasta colmar de brillo y colorido sus melodías, magníficamente acompañado de la segunda guitarra de Añil Fernández, la percusión de Paquito González, el bajo de Ewen Bernal, la voz y las palmas del dúo Los Makarines, el violín de María Ángeles Bellido, el violonchelo de Antonio Fernández Escobar y las flautas y oboes de Francisco Javier Márquez Toscano. Con ellos, y contando con un sonido impecable, el genial guitarrista se entregó también a los sones más clásicos de composiciones como ‘Bolero a los padres’, ‘Bolero de los amigos’ o ‘Andenes del tiempo’, para terminar con ‘Turrón y chocolate’, un tema con guiños jazzísticos con el que Amigo incidió en el aire festivo y amable de este concierto con el que se había propuesto abrazarnos.

Y como era de esperar, el público no estaba dispuesto a dejarlo ir y aplaudió tanto, y tan a compás, que Vicente no tuvo más remedio que volver a salir al escenario con toda su banda y brindarnos una composición que nos pellizcó el alma. Sin duda, será un concierto que se quedará grabado en nuestra memoria colectiva.

Lola Pantoja para Flama
Fotografías: Guillermo Mendo

 

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