Noticias

Un recital de cante auténtico, a pulso, a compás… Jesús Méndez en los Jueves Flamencos de Cajasol

18 junio, 2018

Escuché una vez a Raimundo Amador cuando le preguntaron por Camarón y contestó: “de Camarón me gusta hasta sus andares”, o a Paco de Lucia cuando le preguntaron sobre este artista: “¿Tú no has escuchado cómo canta?”.

Jesús Mendez cantaor puro, excitante, joven, la esperanza del cante, del flamenco y del arte.

En los Jueves Flamencos de Cajasol de la pasada semana en Sevilla pudimos disfrutar de una entrega íntegra y cabal donde, pese a que el público no tenía ese calor cañí, él dijo para sus adentros, “vámonos pa Cai”; y supo que si gozaba él disfrutaríamos todos.

Jesús sabe lo que vale la vida, el arte y el flamenco, se ve que en sus arterias corre la verdad, la sensibilidad y ese agradecimiento a la obligación histórica que tiene de ser cantaor. Ha vivido y mamado todo lo que ha visto en esa estirpe jerezana, ha aprendido de su familia y, sobre todo, de su padre, que también ha estado destinado a cantar; al que Jesús admira, su sabio, su compañero, al que dedicó unas malagueñas con tanta emoción que su procreador las pudo escuchar en la distancia.

Todo el recital fue un deleite, una lección de lo que es el cante auténtico. En la seguiriya vibraríamos él y todos, con un macho valiente y magistral, lección de este cante con tanto camino de esta tierra, la suya, la del flamenco grande.

Estuvo acompañado por las palmas de Manuel Salado y Diego Montoya, que, como gotas de agua, caían sonando naturales, enormes, compás completo haciéndoselo fácil al futuro maestro.

A la guitarra Diego del Morao, seguridad, tranquilidad, sosiego, armonía. Un guitarrista que baila con su guitarra, la toca con todo su cuerpo. Un hermano mayor, cuidando del artista, de que sea feliz, de que todo lo tenga a su placer. Cuidó el paladar de Jesús.

El Farru supo adaptarse al cante, virtuoso, con tronco del pasado. Estuvo tan astuto que revivimos la figura de su abuelo cuando le cantaba Chocolate. Bárbaro, sin tapar al protagonista de la noche.

Jesús es tímido y observador, humilde y decidido, elegante pero diciendo aquí estoy yo. Él es el futuro real de este arte, el que necesita esta ambición flamenca que muchos se la toman como lo que no es.  Puro y honesto, sincero, el futuro definitivo del cante. El mundo flamenco creía que el cante con fundamento no volvería jamás, la certidumbre del corazón, el sentir de las entrañas. Todo el que estuviera escuchando a este enorme artista, se fue con la ilusión de que nada ha acabado, sino que vuelve a empezar.

La Bronce para Flama

Jesús Sanz, vídeos y fotos 

Aforo lleno

Cante y dirección: Jesús Méndez

Guitarra: Diego del Morao

Palmas y compás: Manuel Salado y Diego Montoya

Colaboración especial al baile: “El Farru”

Comentarios (0)