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Riqueni y las ‘cuerdas encantadas’ en el Festival Flamenco de Nîmes

19 enero, 2020

El mago Rafael Riqueni estuvo acompañado por el baile de Rocío los pasados 17 y 18 de enero en el Odeón, dentro del Festival Flamenco de Nîmes. Ambos tienen muy buena relación; «me encanta ver bailar a Rocío mientras toco», nos comentaba Rafael después del espectáculo. El trianero, como siempre, en su bohemia, ensayando en su torre, lejos del mundo del resto de los mortales. Probando sus cuerdas, acariciándolas… buscando su melodía perfecta. Por cierto, el Odeón es un espacio reducido, de un aforo de 200 personas. El público agotó las entradas de los dos días a los pocos minutos de ponerse a la venta, según informa el mismo teatro. El público salía absorto y encantado a la vez, porque no era un recital de flamenco al uso.

En este espectáculo tan especial, las cuerdas se escapan de la guitarra para ir a acariciar el baile de Rocío Molina. Como las escobas que vuelan en las películas infantiles, Rocío sale con brazos de serpientes, con brazos largos, se mueve como si fuera el mago que sale de la lámpara en Aladino. Al principio parecía que era un ensayo entre los dos, pero a los pocos minutos se notaba que Rocío conoce perfectamente el toque de Riqueni. Durante el espectáculo, da la sensación que Rocío no puede bailar sin el sonido de la sonanta de Rafael. Las cuerdas bailan, quieren su libertad y el mago lo tiene bajo control.

La música clásica española – el recital se basó en parte en el trabajo Parque de María Luisa, de Riqueni – da para un baile más libre que el mismo flamenco; pero en la soleá, Rocío vuelve dentro de la guitarra, se esconde para luego volver con rabia; pelos sueltos sobre sus ojos, bailando como si fuera una lucha entre Eros y Thanatos – la vida o la muerte -, una búsqueda personal, el mago con su arte, ¿quién manda, él o la guitarra?

Justo cuando el mago quiere dejarlo, vuelven las cuerdas a pedir perdón, bailan su mejor baile. Rocío se deshace de su falda enorme, pelos para atrás, y comienza a zapatear como la conocemos. Rápido, ligero, con gusto, soniquete, los brazos en tensión, puños cerrados. Vueltas, cabezas, un toro saliendo de chiqueros.

Hasta que el mago Riqueni decide volver a la tranquilidad, recoge sus cuerdas, sigue con su toque personal.  Se abre el cielo, el sol luce en todo su esplendor.

Jorinde Cielen para Flama

Fotografía: Sandy Korzekwa (Festival Flamenco de Nîmes)

 

 

 

Comentarios (1)
  • Olga - 29 enero, 2020 a las 00:00

    Desearía estar allí también!

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