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Raúl Rodríguez estremece las ruinas de Baelo Claudia con sus renovadores aires flamencos

26 julio, 2019

La noche del pasado jueves día 25 de julio Raúl Rodríguez presenta su espectáculo llamado Tres flamenco y repentismo a compás en las ruinas romanas de Baelo Claudia en la playa de Bolonia en Cádiz. Inicia la representación con una introducción extensa, demostrando virtuosismo y variedad musical amplia con el tres cubano. Empezando por una bulería con aires árabes andalusíes, incluyendo la utilización de pedales de efectos loopeadores, pasando por seguirillas e introduciendo el compás de la música de la África negra, que también se encuentra dentro del flamenco, empleando de nuevo el uso de pedales de efecto de bucle. Con un pequeño monólogo deja claro desde el inicio, acompañándose el mismo al ritmo de su instrumento, la universalidad en su esencia del compás de dos diferentes ramas musicales como pueden ser la árabe y la cubana que de la misma raíz brotaron.

A continuación invita al escenario al bailaor Marco Vargas y a la cantaora Rosa de Algeciras, quienes ejecutaron el flamenco más de base, bailando por bulerías y cantando por alegrías, fandangos o abandolaos, respectivamente. Después se incorpora desde el público Alexis Díaz Pimienta con unos juegos de palabras e improvisaciones típicas cubanas, mostrando una gran destreza mental y lingüística a la hora de ejecutar rimas durante todo el rato, el denominado Repentismo.

De nuevo Raúl Rodríguez con su tres cubano acompaña a Marco Vargas a ejecutar un baile con bastón por bulería. Rosa hace unos cantes sefardíes y cantes por alegrías de su tierra además de unos fandangos. A continuación El Pimienta juega de nuevo con el público haciendo una «ensalada de palabras», como él la denomina. Le pide al público que le den una serie de palabras inconexas que a continuación transforma primero en un largo verso y después lo repite con una velocidad más frenética.

Destaca también el blues cubano que toca el líder del cuarteto Raúl Rodríguez, con el estribillo en inglés: “let the rhythm lead”, que significa: «que sea el compás que nos gobierne», teniendo el detalle de dirigirse también al público anglosajón para que canten en inglés. Al terminar se despide por sonerías, una mezcla entre son y bulerías.

Fue un espectáculo de más de dos horas, con bis incluido, que no se hizo en ningún momento largo debido al entusiasmo y buen hacer del líder, Raúl Rodríguez, quien demostró ser una pieza imprescindible (por su originalidad) en el flamenco actual gracias al triple trabajo que realiza: como doctor en Antropología, compositor y ejecutor. Por todo ello, solo nos queda felicitarle por tan complicado trabajo, que sabe expresar de una forma tan natural como amena y divertida.

Sergio Lorenzo para Flama

Comentarios (1)
  • Sergio - 1 agosto, 2019 a las 18:16

    Fue un espectáculo! Buen artículo y mejor titular. Un saludo isi

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