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Picasso y Saura se unen a Lorca en los Jardines del Generalife de Granada 2023

3 agosto, 2023

La visión de Carlos Saura engrandeció cada paso y cada gesto que fue atrapado bajo sus lentes, sobre sus decorados, iluminados con mesura para realzar a cada individuo. Ahora en Picasso y la danza, un encuentro con Lorca en Granada, representado en los Jardínes del Generalife, se rendirá homenaje al cineasta, a Picasso y a Lorca hasta el próximo día 26 de agosto. Se contará con artistas invitados, cante y baile se anuncian como reclamo pero, ¿dónde queda algún nombre propio de la guitarra flamenca? Se anuncian en el elenco del programa: Pedro Sierra y Rubén Campos, las manos que sostendrán la música bajo la dirección de Daniel Doura y Andrés Marín, a su vez a cargo de la dirección artística y coreográfica.

Después de una introducción visual y auditiva, en donde se escuchan las palabras de Picasso, la primera escena es bailada por un mimo arlequín. Le sigue un cambio de bailarín, a una niña vestida como de marinero con un lazo gigante en la cabeza. Una actitud infantil y lúdica impregna la coreografía hasta que, sin más explicación, aparece un caballo en la escena. Rodeado de silencio.

La levedad corpórea continúa con un baile en pareja. La música, clásica hasta el momento, de Erik Satie. Como un sueño en el que se presentan múltiples figuras, acuden a escena todos los personajes y, como arrebatados de su rol, dejan el espacio escénico en un estado entre el sueño y la vigilia, conducidos hacia el final de la Parade, hacia el cambio de escena: entra Israel Fernández y Pedro Sierra. Por granaínas.

Me gustaría vivir en un Carmen de Granada
allí entretenido con las flores
y estar cerca de ti
Angustias de mis amores

Irrumpe de nuevo la música sinfónica, ahuyentando la letra desnuda y directa de Israel. Como contrapeso, el flamenco volverá de nuevo en un giro de cámara a otras vidas y a otra historia: se presenta la preparación, sin adornos, de un ensayo entre flamencos, cada individuo disperso, sin ninguna función en concreto. Hasta que alguien grita un “¡oye!”, y da comienzo la guajira. Cuatro hombres y cuatro mujeres. De negro los hombres y con sombrero cordobés, abanico en mano las mujeres.

De la playa de Cuba nos vamos a la música europea. Ocho bañistas en un día relajado de playa que se convierten por momentos en los cuadros de Picasso, congelados en la despreocupación de movimientos desenfadados de alguna tarde calurosa al refugio de una reservada playa.

Si algún día yo a ti te llamara
y tu no vinieras
la muerte amarga, compañerita,
yo la apeteciera

Desde ese silencio que dejan las seguiriyas, bailadas por Farruquito junto a Israel Fernández, se coloca Marín con presencia y firmeza, majestuosamente en su figura y respirando el silencio, en escena. Acompañado después desde el fondo y en puntas por Lisa Malaguti, tres ninfas y la música de Debussy. La pausa y la calma vuelven a dejar el espacio para nuevas formas trasgresoras, la imagen de Rosario La Tremendita aparece con el bajo eléctrico colgado al cuello y su redoblar de notas graves y realiza su Garrotín grotesco.

Si alguien queda a la altura de los cuadros de Picasso, proyectados como fondo, es Rocío Molina, junto a su guitarrista, Eduardo Trasierra. Regalan una farruca que traspasa lo sublime.

Este último número podría haber sido el colofón como la unión entre baile y danza, dualidad que se presenta durante el espectáculo en sus diferentes facetas. Aun así, vuelve la música de Falla para un último número sinfónico. Como conclusión final, a ritmo de rumbas, sube el caballo, las demás figuras del sueño picassiano y el resto de los protagonistas de la noche. El carácter improvisatorio de este número es digno de mención, en un escenario con tales dimensiones, encontrar la frescura de lo que no está planificado, del momento fugaz, de las miradas en busca de diferentes direcciones posibles, es una apuesta impregnada del alma flamenca. Como adiós, un último homenaje al maestro, a quien mejor supo mirar a los flamencos, con la proyección de Carlos Saura al fondo y todo el elenco de espaldas, dirigiendo ahora su mirada hacia él.

Texto: Pablo Giménez para Flama
Reportaje gráfico: José Manuel Grimaldi
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