Perrate se acuerda de su padre por soleá en González Byass
Perrate puso al público en pie en la Bodeda Gonzalez Byass el pasado domingo 26, dentro del marco del Festival Flamenco de Jerez 2023, con Tres Golpes, un recital que aúna los cantes tradicionales de su tierra utrerana con otras formas musicales que pudieron estar en el origen del flamenco, como la chacona, la folía o la jácara que Tomás hace a su manera, Con su sentido del compás, y otras piezas musicales que conforman la raíces folclóricas del flamenco, como los romances que cantó al principio del recital, con ese metal poderoso que araña la arena y se acabando convirtiendo en espuma de mar.
Tras los romances Perrate se dirigió al público para anunciarles el siguiente tema, unas seguidillas que podrían, según él, ser el origen de los fandangos de Alosno, y a juzgar por su potencia rítmica y la luz que desprendieron no parece que ande muy descaminado. Ese tema dejó sentado la impronta rítmica, luminosa y disfrutona que caracterizaría el resto del recital, en el que el cantaor alternaba su cante con el toque del cajón conga, mientras Paco de Amparo iba de Morón al Caribe con su sonanta, Antonio Moreno brillaba con su percusión y Pepe Fernández a los bajos y la guitarra eléctrica ponía las notas discordantes en algunos momentos, y otros subrayaba la melodía que describía Perrate con su voz.
Tras el derroche rítmico de la jácara, Tomás se acordó de Bambino y nos confesó que se acordaba de él cada vez que escuchaba a Piazzolla y reconoció que en su casa se sentían muy orgullosos de haber colaborado con él. Le dedicó un tema inspirado en la última curda, que en Argentina significa borrachera, un cante preñado de emoción y nostalgia. El público entregado no paraba de aplaudirle y dedicarle los consabidos oles y él quiso agradecérselo acordándose de su padre. “Si no canto soleá mi padre me va a reñir desde el cielo” , y nos brindó un rotundo recorrido por soleá de esas que él denomina “de la puerta de la casa” que es donde se hacían los cantes sin adornos.
Marca de la casa son también las bulerías con compás lebrijano que nos cantó acto seguido con acompañamiento de la guitarra y las palmas. Parecía difícil, llegados a ese punto, seguir llevando arriba el recital. De ahí que en ese momento dejara el protagonismo al teclado y la batería, que nos brindaron una pieza musical tan inquietante que parecía sacada de una película de miedo. Tras ese interludio musical el cantaor salió de nuevo a escena y nos pellizcó con la folía: ‘Yo soy la locura’ y nos enardeció el ánimo con la chacona, un cante él que reconoció que podía ser una música de negros. Y para terminar, como no podía ser de otra manera, Perrate nos cantó, junto al resto del grupo, el tema que da nombre al disco y al recital “Tres golpes”, con el que se despidió por todo lo alto con un público aplaudiendo en pie y visiblemente emocionado.
Carmen Lara para Flama


