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Perrate, heterodoxia barroca en la Bienal de Sevilla

21 septiembre, 2020

Los rasgeos de la sonanta de Alfredo Lagos sonaban ante un escenario acogedor, recogido, ideal para un buen recital de cante flamenco. El gran eco de Utrera estrenaba en la XXI Bienal de Flamenco de Sevilla; Tomás de Perrate presenta Tres Golpes. Arrancó por siguiriyas, con el metal tan característico de la casa, y a un tiempo pausado, a compás; lo cual se agradece en tiempos de excesiva velocidad en el escenario. Avanzaba el cante despacio, y con un sabor amargo que contrastaba con la dulzura del toque del jerezano Alfredo Lagos. Todo un lujo para los oídos.

Noche ‘oscura’ con sonidos electrónicos, de la mano de Alejandro Rojas-Marcos, que acompañaban la voz de Tomás junto a la percusión de Antonio Moreno y el contrabajo de Marcos Serrato, con efecto de cantes bifónicos. Romances, soleá, siguiriyas antiguas del Alosno, del siglo XVI, un flamenco popular y, a su vez, dentro de una heterodoxia algo barroca.

Parece que se agradece más cuando después de esos sonidos más livianos y aflamencados arranca el de Utrera por derecho, por soleá (Serneta y Triana), con un ayeo soberbio y centenario. ¡Qué sensibilidad en el toque de Lagos! Un recital pa enmarcarlo. Y entre cánticos populares y ayeos, la figura del Pater Familias estaba presente. Bulerías de su padre, muy de Utrera, despacito, acordándose de Fernanda. Al golpe, bulerías pa escuchar, como se suele decir. El toque de Lagos vuelve a destacar por su limpieza, compás, soniquete… Finalmente, «Bambino in my heart», dice Tomás entre las risas del público. «Yo lo entiendo como un tango argentino». Un repaso de ortodoxia con ‘perraterías’ pero sin soltar amarras.

Isidoro Cascajo de la Barrera-Caro
Fotos: Claudia Cruz Caro

 

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