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Pericet entre las estrellas

6 octubre, 2020

El pasado 1 de octubre dentro de la programación de la XXI Bienal de Flamenco de Sevilla, asistimos en el Teatro Lope de Vega al espectáculo Un Cuerpo Infinito. Pude escuchar a un espectador que decía: “Es como una película de ciencia ficción”. Recuerdo cuando vi esa gran película Interstellar, que trata sobre viajar más allá de nuestra galaxia para descubrir algún planeta que pueda garantizar el futuro de la raza humana.

Un cuerpo infinito es un viaje de autoconocimiento físico y espiritual en torno a la legendaria figura de Carmen Amaya. Olga define el espectáculo como «un diálogo con ella, sin ninguna pretensión de plagiarla, para decirle desde el presente lo maravillosa que fue». «Hablamos juntas en el espectáculo. Ella me acompaña. Yo no la imito, ni ella está ahí. Se va a ver bailar a Olga Pericet». Y eso vimos, bailar a Olga Pericet de manera grandiosa.

Desde que empezara el espectáculo el público se mantuvo callado, quieto y casi sin respirar. Desde el principio se ganó el respeto y la concentración con los ojos bien abiertos para no perdernos ni un detalle.

La puesta en escena nos trasmite ese lenguaje escogido por la bailaora cordobesa, una luna al fondo que sirve de pantalla donde muestra imágenes de Carmen Amaya o el mar por donde viajó hacia America y que tanto le hizo sufrir como sufriera el poeta de Aurora en Nueva York.

En esta obra hay mucho trabajo; desde la investigación hasta la puesta en marcha. Olga es una grandísima bailaora con una técnica perfecta pero con las emociones claras, su bravura la define como lo que es: una de las mejores de nuestro plano artístico. Es inteligente y sabe que tiene que contar con una asesoría en la dramaturgia (Roberto Fratiniy) y una dirección de escena (Carlota Ferrer).

La han ayudado, coreográficamente, Marco Flores, Rafael Estévez y Valeriano Paños, como coreógrafos invitados. En el caso de Marco Flores ha ido más allá de actuar como coreógrafo invitado, ha sido su ayuda, su asistente y le ha dirigido también musicalmente.

Vimos varios momentos en los que la bailaora sentía los nervios de antes de una función, los dolores en los riñones, la furia de sus palmas, el seguir y no parar hasta la muerte. Olga tiene cosas en común con el mito de Carmen, su fuerza, lo pequeñas que son las dos y lo grande que se hacen en el escenario.

En la escenografía vemos una constelación dibujada que refleja muy bien el movimiento de estos dos planetas que han decidido mirarse, donde caminan en círculo su séquito, un cuarteto coral y dos cantaores, Miguel Lavi e Inma La Carbonera, que cantó derrochando sus emociones poniéndonos los pelos de punta. Le acompañaba a la guitarra Antonia Jiménez con su toque sutil, bello y perfecto.

La percusión de Paco Vega y la trompeta de Jorge Vistel que nos orientaba en momentos de jazz que nos llevaban a los bares de Nueva York, así como un momento divertido donde baila todo el equipo al unísono.

En Un Cuerpo Infinito, la gran Olga Pericet explora la nebulosa de la legendaria figura de Carmen Amaya, consiguiendo hacer que identificáramos a Carmen en sus característicos movimientos de caderas, sus palmas, sus saltos tan idénticos a los de la estrella de Somorrostro, sin caer en ningún momento en un simple plagio.

Olga es una estrella que brilla cada vez que la vemos en el escenario y el otro día ella estaba entre las estrellas bailando como es ella, soberbia.

La pena es que este espectáculo cuadraría mejor en un escenario como puede ser el Teatro Central, aparte de que hubo ciertos fallos en el sonido del Lope.

La Bronce para guia Flama

 

 

 

Idea, creación artística, dirección musical, coreografía y baile: Olga Pericet

Dirección escenica: Carlota Ferrer

Asesoramiento dramaturgia: Roberto Fratini

Coreógrafos invitados: Marco Flores, Rafael Estévez, Valeriano Paños

Dirección Musical: Olga Pericet, Marco Flores

Guitarra: Antonia Jiménez

Cante: Inma La Carbonera, Miguel Lavi

Percusión: Paco Vega

Trompeta: Jorge Vistel

Cuarteto coral: Elvira Sanchez, Elena Sanchez, Jesús Lara, Mario Mendez

Iluminación: Gloria Montesinos

Escenografía: Silvia de Marta

Vestuario: Maggie Ruesga, Olga Pericet

Aforo: Lleno

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