Pepe Torres y José de los Camarones iluminan el primer sábado del Jerez Off Festival Flamenco 2026
Comenzó fuerte el moronero Pepe Torres con su baile gitano «puro de oliva», como le jaleaba Manuel de Tañé, cuando arrancaba por siguiriyas en su cita con el Jerez Off Festival Flamenco 2026 de la Guarida del Ángel. ¡Qué elegancia y flamencura! Baile vertical y sobrio, del que pellizca y conmueve. Pepe, como gran aficionado, acabó bailando y cantando (también toca la guitarra) en la fiesta callejera a las puertas de la Guarida hasta altas horas de la madrugada, acompañado por sus compañeros y otros aficionados como Chanquita y cantaores de San Miguel. Algo que solo puede pasar en Jerez.
De vuelta al espectáculo, Torres siguió por tangos, algo acelerados, que se templaron luego por soleá. Fue un recital de escasos 40 minutos y de alta intensidad. Pepe es majestuoso, algo que se lleva en la sangre, no se puede evitar; qué gestos de manos más bonito; y con el juego de pies es un verdadero deleite, no se puede perder comba de los detalles en las escobillas y remates. Cuando salió del escenario el público, muy entusiasta en todo momento, lo reclamaba por palmas a compás. Parecía fin de fiesta. Pero regresó con un sombrero para despedirse por bulerías para deleitar a un público que abarrotó la sala por excelencia de la jondura jerezana.
Camarones que crujen
Don José de los Camarones es único y auténtico. Como se suele decir, es artista hasta cuando se ducha, porque de paseo por Jerez es todo un acontecimiento. No se puede tener más ange. Comenzó en la madrugada de ayer con su pregón camaronero – verdaderamente dedicó muchos años de su vida a mariscar y a vender su propio género – al más puro ritmo de rock. Eso solo lo puede hacer alguien que se basa en la física cuántica, como dice algunas veces de guasa. El público se veía excitado, se vino arriba al golpe de guitarra y bajo eléctricos, y batería, junto al órgano de Josema García Pelayo. Continuó por siguiriyas. En referencia a su último trabajo, ‘Aventuremos la vida’, continuó por cantes de Asturias , la praviana, inspirado en cantes de El Mochuelo y Rosa Fina.
Se arrancó con la malagueña de El Mellizo, con letras de Santa Teresa de Ávila. «Me gusta el dolor, necesario para la transformación», comentó José. Ya que todo lo que sale por esa boca es místico y con enjundia. Era el tema que da nombre al disco: ‘Aventuremos la vida’.
Mucho rock, muchos quejíos negros también, y hasta poemas de Pablo Neruda… El sonido deslució algunos momentos de la noche, ya que estaba muy alto, pero «ancló su alma» con la granaína de su paisano don Antonio Chacón para darnos una de cal y otra de arena.
«Tenlo por cuenta. Yo vendo los camarones, mi tiempo no te lo vendo». Letras para no olvidar… arte figura.

