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Noche mágica en la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla

14 julio, 2014

La Reunión de Cante Jondo es un nombre muy ilustrativo de lo que, realmente, tiene lugar en el festival de La Puebla. Una verdadera reunión de aficionados y profesionales que le dan ese caché flamenco – con denominación de origen – a la comarca.

Desde la misma organización, que tiene ese buen gusto que es habitual, ha creado una marca. Se puede ir a la Reunión de Cante Jondo con los ojos cerrados, ya que siempre hay un gusto añejo pero con guiños a jóvenes que de verdad son jondos y largos.

Sin olvidar ninguno de los cimientos del flamenco, hubo toque, por parte de Rafael Rodríguez y baile, por parte de la granaína Patricia Guerrero, quien está despuntando en este 2014 y cogiendo, con justicia, su nombre dentro del arte que aquí nos ocupa.

Y con cante joven comenzó la noche, con el lebrijano José Valencia, quien también está alejándose poco a poco del cante para acompañamiento para hacerse su nombre en el cante palante; como debe ser y como siempre ha sido.

Bueno, y el resto de la noche pasará a la historia del cante flamenco: El Pele, Diego Clavel y José Menese. Tres nombres para la historia universal del arte jondo. Y no podemos dejar de mencionar a sus tocaores, Patrocinio hijo y Antonio Carrión.

Parece ser que se comenta que Diego Clavel deja los escenarios. Lo cual, esperemos que no sea de golpe y que nos de oportunidad de poder volverlo a ver, porque un artista con ese metal, esa enjundia y ese conocimiento, debería continuar acercándose a los escenarios para que todos podamos aprender un poco más.

El Pele y José Menese desataron la locura de los asistentes. Y gracias al duende divino, estas dos figuras nos regalaron una noche de emoción y buen cante. Será que despiertan esa expectación un poco por su irregularidad, como los grandes. Que siempre hay que ir a verlos por si sale la cosa redonda. Y el pasado sábado pasó a la historia jonda.

Para rematar la faena, fin de fiesta por Jerez, con Juana la del Pipa y su gente.

Por supuesto, como está escrito, la Reunión de Cante Jondo de La Puebla tiene su idiosincracia, que es para que muchos festivales la copiaran: Ronda de tonás y martinetes por parte de todos los artistas al final de la noche. Es una forma de que los artistas no salgan pitando; y se queden para el bien del flamenco, a ver a sus compañeros y vivir – y hacernos vivir – un poco el ambiente de la fiesta del arte, relacionándose con propios extraños en el mismo ambigú o por alrededores.

Como las buenas fiestas, los aficionados nos despedimos incluso extrañados de lo pronto que era. Eso es que la gente quería más. Normalmente, y es verdad, hemos salido de día. Pues estábamos algo extrañados que todavía era de noche, y pronto. Esa, creo, es la mejor crítica que te pueden hacer, que te digan que duró muy poco, cuando estuvismo allí toda una peoná: unas ocho horas.

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