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No perdono a la muerte enamorada, Alicia Acuña in memoriam

1 agosto, 2025

Poderosa, luchadora, indómita, comprometida, generosa, libre y rebosante de talento. Así era Alicia Acuña, a quien la muerte enamorada se ha llevado “tan pronto”.

Conocí a Alicia en los años 90 cuando era una adolescente y comenzaba su carrera musical. Podría haberse decantado por cualquier género musical, pero eligió el flamenco. Y es que por aquel entonces (años 90) su madre ostentaba el cargo de presidenta de la ‘Peña Flamenca Pies Plomo’ de Sevilla, donde me llevó un trabajo académico de investigación sobre el fenómeno del cante flamenco en el entorno de las tabernas de la Alameda de Hércules. Tanto Manuel Giorgo, Pies Plomo, como Enrique Montes, fundadores de la peña, habían vivido aquel fenómeno en primera persona, y su colaboración fue fundamental para desarrollar mi trabajo. Y también la acogida que Aurelia y su marido Blas, padres de Alicia, me brindaron desde el primer día que acudí a esa peña, un lugar muy especial que, de alguna manera, se convirtió en mi casa.

Alicia solía frecuentarlo y ya se mostraba como lo que llegó a ser en poco tiempo, una  artista de los pies a la cabeza, una mujer decidida, de personalidad arrolladora que nunca cejó en su empeño por dominar las claves del cante. Una artista inquieta que no paró de buscar nuevas sendas creativas, hasta llevar el flamenco hacia terrenos diversos, como el de la comedia teatral, en la que se sumergió con la obra de La Choni Compañía flamenca ‘La Gloria de mi mare’; o la fusión con otras músicas, como las que llevó a cabo Enrique Morente y la Orquesta Chekara; o el cine experimental, con ‘Madre, Santa y Puta’, y más recientemente el proyecto que desarrolló con Carlos Emblemátika, una propuesta escénica viva que combinaba música con imágenes en colaboración con artistas como Los Voluble y Raúl Cantizano.

Alicia triunfó hace poco en Cádiz con ese montaje y parecía estar en su mejor momento. Y su muerte nos ha sorprendido tanto como nos ha indignado. Era demasiado joven, demasiado buena como persona y como artista, demasiado grande para irse tan pronto. Desde que supe de su fallecimiento no he podido quitarme de la cabeza aquellos versos de Miguel Hernández: “No perdono a la muerte enamorada/no perdono a la vida desatenta/no perdono a la tierra ni a la nada”.

Por desgracia ya solo nos queda decirle que su cante y su ejemplo de talento, fuerza y compromiso estará siempre en nuestro pensamiento.

Lola Pantoja para Flama

 

*Foto y vídeo del último espectáculo en directo de Alicia Acuña, al que tuvimos la fortuna de asistir hace poco más de un mes, dentro del Ciclo Primavera Flamenca, en el Centro Flamenco La Merced de Cádiz. Aquí la crónica del espectáculo.

 

 

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