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Miguel Poveda ‘enloquece’ al público del Botánico en la Complutense de Madrid

18 julio, 2018

La singularidad de los Jardines del Botánico de la Universidad Complutense de Madrid y el inicio sorpresivo del espectáculo de Enlorquecido incentivaron al público a viajar de la mano del cantaor Miguel Poveda a lo mas intimo del poeta en la noche del pasado 14 de julio. Arranca el concierto con un sin fin de imágenes sobre la época y los lugares en los que habitó Federico García Lorca. Cine mudo acompañado por las notas sutiles de una guitarra y rematadas con el primer reclamo del artista que hoy dirige este viaje. Con voz propia pero sobre el legado de un Lorca que gracias a su obra seguirá eternamente vivo.

Quiero dormir un rato,

un rato, un minuto, un siglo;

pero que todos sepan que no he muerto… (Gacela de la muerte oscura)

No me encontraron, Miguel Poveda grita y canta. Letra extraída de Fragmento Fábula y Rueda de los tres amigos perteneciente a Poeta en Nueva York, escrito por el poeta en 1929. El cantaor junto a el gran compositor Joan Albert Amargós han puesto música a este universo Lorquiano que como bien describe Poveda contiene miles de Federicos: “el Federico entusiasta,  alegre,  triste, comprometido, viajero, premonitorio, amante de lo culto y lo popular y obsesionado con la muerte, pero también con la vida…”.

Agradece al público su asistencia, se enorgullece de las entradas agotadas y anuncia otra oportunidad el próximo 22 de septiembre en el Teatro Price de Madrid.

Se detiene en un momento lleno de belleza del poeta en su juventud en la vega de Granada, Alba.

… ¡Qué haré yo sobre estos campos

Cogiendo nidos y ramas

Rodeado de la aurora

Y llena de noche el alma!

¡Qué haré si tienes tus ojos

Muertos a las luces claras

Y no ha de sentir mi carne

El calor de tus miradas!… 

El Silencio, justo cuando se oscurece el cielo de Madrid todo queda silenciado para estremecerse con este tema en el que apenas las palabras, el piano de Amargós, el violín de Olvido Lanza y los acordes de la guitarra de Juan Guerrero se atreven a susurrar el mensaje que, a ratos, entra en compás de seguiriya y a ratos queda roto por un gesto del cantaor que suplica silencio

Oye, hijo mío, el silencio.

Es un silencio ondulado,

un silencio,

donde resbalan valles y ecos

y que inclina las frentes

hacia el suelo.

Suena el piano de Lorca para introducir Federico y las delicadas criaturas, a ritmo de bulerías. Sin duda el poema más cantado en el flamenco y el más popular. …Anda jaleo, jaleo…

Miguel Poveda menciona al gran hispanista Ian Gibson, que se encuentra entre el público, y que fue el que le dio la idea del nombre para el disco . “¿Así que tu también estás enlorquecido?” Afirmó Gibson al percibir el entusiasmo de Poveda.

Cuenta el artista catalán, a modo de chascarrillo, un encuentro en un café de Barcelona. Entre Lorca, que escribía por entonces Romance Sonámbulo y  el autor de coplas Rafael de León, que tras indicaciones de Lorca terminó su conocida copla Ojos verdes. Copla que nos dedica  Miguel Poveda esta noche.

“Ahora sí, al corazón, a la entraña de Federico”. Anuncia Poveda. El amor duerme en el pecho del poeta (Soneto del amor oscuro):

Tú nunca entenderás lo que te quiero          

porque duermes en mí y estás dormido.        

Yo te oculto llorando, perseguido      

por una voz de penetrante acero…

Las pantallas que durante la noche alumbran de imágenes  la escena, se llenan de un cielo estrellado y los dibujos de Federico crean constelaciones que  entre estrellas fugaces, la escena mágica, eleva el amor a lo sublime para el soneto.

 Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte…

Y suenan unos versos a compas de rumba ¡Ay voz secreta del amor oscuro!, Poveda devuelve al poeta su flamencura y el público puede acompañar con la mirada, leer cada verso escrito que ilumina la escena.

…Deja el duro marfil de mi cabeza,

apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!

¡que soy amor, que soy naturaleza!

“Voy a cantarle al amor libre ¿vale?”. Poveda anuncia y se rodea de los palmeros que a ritmo de bulerías al golpe, mecen esta gran réplica a la homofobia del mundo, creada por Lorca y extraída de la oda a Walt Whitman. La recrea y la hace flamenca Miguel Poveda. Pincelada que recibe la ovación del público… “Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman”.

“Sabemos hoy día que mataron al hombre pero no al poeta”. Con estas palabras Poveda y tras hablar de la obsesión de Lorca por la muerte, da paso a el tema inspirado en  Carta de Federico a Regino Sainz de la Maza.

He descubierto una cosa terrible (no se lo digas a nadie). Yo no he nacido todavía…

Marca el compás de soleá por bulerías el flamenquísimo Piraña, y Canción de la muerte pequeña se expresa flamenca.

…Una muerte y yo un hombre.

Un hombre solo, y ella

una muerte pequeña…

Recita Poveda y lanza un quejío la cantaora malagueña Genara Cortés. Grito hacia Roma desde la Torre Chrysler Building, que Miguel Poveda habla en prosa y canta para mostrar ese poeta comprometido con sentido de justicia, de  libertad, defensor de los derechos humanos.

De New York a la Habana. La escena se llena de ritmos latinos, de un rico son, que mueven al público en sus butacas. Se cierra una primera parte de un Miguel Poveda Enlorquecido y nos conduce por  un recorrido esta vez flamenco.

Una brillante rondeña de Jesús Guerrero, un cante por levante de Poveda, estilo que nos recuerda que con tan solo 20 años obtuvo la Lámpara Minera en el Festival de Cante de La Unión. Tambien se nos puso guajiro y se acordó de su amada Sevilla por tangos.  Dedica al cantaor Rubio de Pruna, que está expectante, su cante por Lole y Manuel. Dos voces flamencas que se instalaron en su casa durante su infancia.

Su penúltimo tema es por alegrías, dedicado a su amigo el actor Fernando Tejero y a la bailaora de San Fernando Sara Baras.

Terminan por fiesta con invitados de lujo que asistieron a apoyar a su compañero: Sara Baras, Rubio de Pruna e Israel Fernández, entre otros, junto al elenco flamenco que abrazan a Poveda cada noche, y que despiden este concierto como a Federico García Lorca más le hubiera gustado. Con flamenco “por los cuatro costaos” y con La leyenda del tiempo. Esos versos de Federico García Lorca que dejaron huella en el flamenco tras ser cantados por Camarón.

Begoña Castro para Flama

 

 

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