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María Terremoto se consolida como primera figura del cante en el Soho de Málaga

22 marzo, 2024

Con ella ya sobran los adjetivos. Llegó al Festival Flamenco en el Soho de Málaga, se hizo tres cantes de levante, y ya tenía al público en el bolsillo. Es verdad que a la jerezana le gusta cantar otras cosas, que a veces nos despista cuando la vemos en televisión cantando en inglés como una diva americana… pero cuando se arremanga y se mete en faena, hay que echarle de comer a parte.

Ella tiene muchas cosas, pero lo más importante es que no se parece absolutamente a nadie, María no copia, que es la moda de muchos jóvenes, recrear figuras del pasado con una voz impostada que nada tiene que ver con ellos. Ella coge esas letras, pero las lleva a su terreno de tal forma que parece que las hayan escrito hace dos días.

Comenzó su concierto sola sobre el escenario, evocando letras de otros artistas a capela en un soliloquio que ya desencadenó los primeros murmullos del público. Luego se sentó y cantó como se cantaba hace cien años. Cortito y al pie. A los 5 minutos de espectáculo la nieta de Terremoto de Jerez se hizo tres letras de levante que dejaron enmudecido al respetable. Lo demás ya estaba todo hecho, era un regalo. No se puede cantar más personal ni con más fatiga. Quien diría que a penas roza los veinte años… Tras esto vinieron una caña trabajada al dedillo, efectista y con fuerza, y unos tangos que nos recordaron por momentos a La Susi, a Juana la del Revuelo, a Aurora Vargas, pero con un sello propio indiscutible. María canta y baila en la boca del escenario sin megafonía ninguna y el público ya entra en éxtasis. «María quédate en Málaga», le dicen desde platea, a lo que la jerezana sonríe creando una conexión con el público inusual en los artistas flamencos. El público quiere a María y María quiere a su público.

Tras esta primera parte, la artista deja paso a las teclas de Alejandro Cruz, uno de los pianistas más aclamados por el público actualmente, que deja al gentío ensimismado con su toque enérgico. Aparece María, rojo pasión en su vestuario y el fuego prendido en su garganta para recordarnos el mítico En carne viva de Raphael, la copla Te he de querer mientras viva, el Me muero, el tango Cambalache en versión Terremoto… da igual lo que cante porque puede con todo y todo le suena bien. Nos gusta verla en estos registros, y como buena artista que es debe rebuscarse y seguir sus instintos, el tiempo dirá donde debe encajarse definitivamente. Termina, como no puede ser de otra forma, por bulerías de su tierra.

Acompañada por un atrás de altura, con su alter ego, Nono Jero, las palmas de Cantarote y Valencia, la percusión de Paco Vega y el ya mencionado piano de Alejandro Cruz, la artista jerezana se ha reafirmado en tierras malagueñas.

Tras el concierto, una breve charla con Adela Algarín, de Green Cow, y el director del Instituto Andaluz del Flamenco, Cristóbal Ortega, hizo las delicias del respetable ya que pudieron conocer mejor a la artista y acercarse a ella de una forma mucho más humana. Se nota que Ortega conoce bien a la artista, ya que en su entrevista logró arañar los recuerdos de la cantaora hasta sacarle alguna lágrima, ella estaba totalmente cómoda y en casa. Nos encanta ver estas novedosas formas de acercar a público y artista.

Alejandro Luque dijo en 2020 que «María venía dispuesta a asaltar el trono del cante y a conseguir la corona», pues señores ese momento ha llegado. El trono tiene muchos y muchas aspirantes, pero a día de hoy se ha sentado una niña de veinte años que no está dispuesta a levantarse de él, la corona ya tiene dueña y se llama María Fernández Benítez. Es la primera figura del cante.

 

J.J.C.D para Flama

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