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Manuel Lombo abarrota el Auditorio Nacional en el ciclo Andalucía Flamenca

27 marzo, 2018

Salir a escena sin cambio de luz y conseguir el aplauso incondicional del público, quizás tiene que ver más con la presencia, la estampa y caminar con agradecimiento de un aforo que colgó en cartel de ‘no hay billetes’ el 23 de marzo en el Auditorio Nacional de Madrid, dentro del ciclo Andalucía Flamenca. Era la misma sensación que el encuentro con un torero que ya hizo su faena y viene a mi encuentro satisfecho.

Origen era el nombre de un espectáculo que, acertadamente, intercalaba unas alegrías de Cádiz con unos cantes de Málaga… paseando por unos fandangos, para volver a Málaga por verdiales. Paraíta por soleá antes de partir para el levante, por cartageneras. Siguiriyas y tangos, pero tenemos que destacar los mimbres que utilizó del utrerano Bambino: bulerías y rumbas.

De pie, apoyando su mano izquierda en la silla, que queda a un lado, mostró el buen hacer de un artista. Elegante y con la sabiduría del que conoce lo jondo. Además, destacar los detalles de baile de Manuel Lombo, con braceo y desplantes por alegrías.

En la malagueña, se acordó de los aires de Enrique El Mellizo:

… No sé con quién compararte mujer

No encuentro a ninguna

 he visto una con fortuna

 estaba en un estandarte

 y a los pies tenía la luna…

Sentado dibuja con las manos mientras su voz se pierde en el escenario…

En cuanto a soleares, se vislumbraba el eco de La Serneta:

 

… Tengo el gusto tan colmao

 cuando te tengo a mi vera

 que si me diera a mí la muerte

 creo que no la sintiera…

…Y acuérdate cuando entonces…

La guitarra del genial Rafael Rodríguez El Cabeza, con peso y sabor a tradición, sutilmente acariciada… por soleá… Mientras Lombo se pega su pataíta, el toque sobre abrazando el cante, y la melodía llora en esta gran ‘plaza’ de Madrid.

… Y a mi madre de mi alma lo que la camelo yo…

… Por que no acabas de una vez

que con morir se acaba

Ay tanto penar y padecer y acaba penita acaba.

Lombo no pudo contener la emoción y se refirió a Rafael: “Me tengo que aguantar la emoción al escucharte. Será la edad…”, decía el sevillano sin poder evitar una sonrisa que fue extensible a todo el público. En ese momento, Manuel Lombo se dirige a la guitarra, como en un momento de inspiración, en la intimidad… y sale de escena. Saber estar. Serlo y parecerlo.

Posteriormente, llega el momento de Rafael Rodríguez, una pieza clave en la sonanta flamenca actual. Se pega un solo de guitarra; Zambra A mis padres. Emocionante y sincero. Gran ovación. Este tipo de detalles que ponen los pelos de punta, hacen pensar que elegir un buen guitarrista para acompañarte en tu arte es como elegir quererse a uno mismo, para poder después entregar amor a los demás.

Fin de fiesta, Manuel, de pie con pañuelo al cuello, y desgranando el arte junto al compás de Anabel Rivera y Roberto Jaén, que estuvieron sembraos. Son poquitos pero muy acompasados. Ole por el soniquete.

… por qué me quieres parar si no se para la tierra ni el cielo ni la mar… Triana, Triana…

 

Y como buen sevillano y buen cantaor, no se pudo despedir sin un recuerdo a Bambino, a quien homenajea en su último disco, rematando la faena entre el público del Auditorio Nacional.

Begoña Castro para Flama.

 

MANUEL LOMBO Cantaor

Rafael Rodríguez “El Cabeza” Guitarra

Anabel Rivera Palmas y coros

Roberto Jaén Palmas y coros

“ORIGEN” en el Auditorio Nacional de música/ Sala de Cámara

Viernes 23/03/18 19:30h.

 

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