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Los Premios Compás del Cante se reinventan en su XXXII edición y se abren al público

31 mayo, 2019

Desde que en 1984 la Fundación Cruzcampo creara su proyecto flamenco más ambicioso, los Premios Compás del Cante, no han parado de adaptarse a los tiempos. Nacieron con perspectiva de ser solo para el cante, pero con los años se abrieron al resto de disciplinas, y en 2017 pasaron a otorgarse no solo a figuras consagradas, sino también a los jóvenes, con el denominado Nuevo Compás. Pues en 2019 han dado el vuelco definitivo. De solo tener acceso los artistas, la prensa y personas relacionadas con el flamenco de forma directa, a partir de este año ya se abren al público, pudiendo asistir todo aquel que sea aficionado, o simplemente, tenga curiosidad de conocer unos premios tan especiales como importantes. De hecho, son conocidos como el Nobel del Flamenco.

Esta 32 edición del Compás del Cante, que se celebró en Box Cartuja el pasado 29 de mayo, también festejó una gala por todo lo alto, en la que participaron Rancapino chico, Rafael Riqueni y Alba Heredia. En la entrega de lo galardones a Manuela Carrasco y a Rancapino chico participaron el presidente de la Fundación Cruzcampo, Jorge Paradela Gutiérrez, la directora de la institución, María de los Ángeles Rodríguez de Trujillo, y el presidente de honor, Julio Cuesta Domínguez. En cuanto a cargos institucionales, asistieron Patricia del Pozo, como consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, y el delegado de Cultura del consistorio hispalense, Antonio Muñoz. Al igual que el director de la Bienal de Sevilla , Antonio Zoido, entre otras personalidades.

Comenzó el chiclanero Rancapino hijo, por soleá. Se notaba la responsabilidad y el cantaor estuvo soberbio. Salió a darlo todo, a expulsar ese duende que parece que planeaba por Box Sevilla, y apareció la verdad del cante, apoyada en las facultades de este joven y ya primera figura. Justificó, ante todo el público, jurado, artistas, prensa… que ha sido digno ganador del galardón. Voz rota y gitana, pero no limitada en los graves, sino que ostenta un amplio abanico de melistas y tonalidades que hacen que los vellos se pongan de punta.

El joven chiclanero tuvo un gesto también muy bonito durante toda la gala, y es que presentó ante todo el mundo a la joven que cogerá el testigo de esta dinastía que viene ya desde hace 100 años, Esmeralda Rancapino, lo que fue un gesto muy bonito y de gran generosidad para con su familia. Y con solo 11 añitos, Esmeralda demostró que posee los mimbres para que siga la historia cantaora.

Rafael Riqueni, como ganador del año anterior, ejecutó una sevillana de su propia cosecha que hizo temblar al público. Una sevillana que nunca sonó tan flamenca, y que ha sido encargada por la Bienal de Sevilla para su edición 2020. Por lo que el trianero ha sido el compositor de la sintonía que sonará en todos los espacios del festival más importante del mundo. Solo esa interpretación hizo que el público se pusiera en pie algo emocionado, como el que escribe. Y es que Riqueni tiene una melodía especial; pero sobre todo, como su obra, única y original. Por eso es el referente de infinidad de guitarristas que vinieron desde otras localidades, como un guitarrista de Granada que vino anoche exclusivamente para ver a Riqueni. Emoción, sentimiento y sevillanía son tres palabras que podrían definir al genio.

Alba Heredia también ofreció un espectáculo digno de ser enmarcado. Todo el elenco estuvo soberbio en la ejecución de una soleá que se prolongó en el tiempo… pero que no se hizo larga, ya que los recursos de la granaína y el excepcional cantaor Juan Ángel Tirado hicieron que el público disfrutara en cada momento. Y es que la noche se notaba que era importante en el escenario. Fue un espectáculo por parte de los tres artistas totalmente especial y único. Se notaba la responsabilidad.

Texto, fotos y vídeo: Isidoro Cascajo

 

 

 

 

 

 

 

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