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La poesía y la pintura de María Pagés en el escenario de la XX Bienal de Sevilla

27 septiembre, 2018

María Pagés vuelve a impresionar con su manera tan pura de ver este arte que es el flamenco, su flamenco. Ella es poeta en la escena, orgánica, con la enorme potencia de crear, emocionar y sobrepasar las líneas de lo bello y lo ético flamenco. Y así lo mostró el pasado 21 de septiembre en el Teatro Maestranza, dentro de la XX Bienal de Arte Flamenco de Sevilla.

Larga es su carrera en la que ha estado con mitos de la danza como Gades o Mario Maya. Empeñada desde pequeña a que su timidez no le hiciera callar y poder expresar sus sentimientos, fueron tan fuertes sus ganas de hablar y decir lo que quería, lo que sentía, que lo ha logrado de esta forma tan fastuosa e imponente.

La sevillana María Pagés ha sido y es tan insaciable con el buen hacer que ha conseguido en estos tiempos que corren que una compañía privada sea capaz de abastecerse y tener en cartel a cuatro bailaoras, cuatro bailaores y siete músicos.

El poema es la clave de su guión, en el poema está todo, es la verdad dicha con belleza, como sus coreografías. Para ello bien arropada por el dramaturgo El Arbi El Harti.

María Pagés nos pasea por toda una vida concentrada en doce meses usando doce palos del flamenco y mezclando musicalidad como seña de identidad de Rubén Levaniegos, Pyotr Ilyich Tchaikovsky, Antonio Vivaldi, Georg Friedrich Händel,Sergio Menem, David Moñiz e Isaac Muñoz.

Una oda al tiempo es el estudio de la artista flamenca en el que recorre su vida y la situación actual, con madurez y templanza. Es curioso analizar la propuesta con las cuatro estaciones donde en la primavera dedica palos como trilla y tonás, seguiriyas y soleá; al verano se mete en bulerías al golpe, alboreá y alegrías; para el otoño, vidalita, milonga y un Tengo miedo instrumental, en el invierno se refugia en peteneras, cantes de levante, “Piedad” para acabar el circulo volviendo a la primavera con Trillas y tonás. Habla de lo efímero y lo inalterable, que es el tiempo que corre hacia adelante con lo bueno y lo malo.

María es observadora curiosa del arte, es latente que en sus obras cada vez se advierte más como dibuja sus pensamientos. Ella bosqueja en luces, escenografía y vestuario como el gran maestro Peter Brook en sus obras. María Pagés es elegante y exigente en su trabajo, cuenta con un cuerpo de baile fiel a su estilo, muy bien instruido y de una calidad impecable.

Nos enorgullece ver como esta sevillana ha madurado con tanta inteligencia, cultura y profundidad, porque el arte no es más que ahondar para que florezca el pensamiento.

Fue una pena los constantes aplausos del público en todo momento que te sacaban de las vísceras del cuadro que pintó María Pagés el pasado 21 de septiembre en  XX Bienal de Arte Flamenco de Sevilla. 

La Bronce para Flama
Fotos: Óscar Romero

Aforo lleno

Dirección, coreografía y diseño vestuario | María Pagés

Dramaturgia, textos y letras | El Arbi El Harti

Músicas | Rubén Levaniegos, Pyotr Ilyich Tchaikovsky, Antonio Vivaldi, Georg Friedrich Händel,Sergio Menem, David Moñiz, Isaac Muñoz, Música popular

Diseño de luces | Dominique You

Diseño de sonido | Albert Cortada

Diseño de escenografía | María Pagés, El Arbi El Harti

Realización de escenografía | Eduardo Moreno

Pintura de telas y confección | Taller María Calderón

Baile | María Pagés, Eva Varela, Julia Gimeno, Marta Gálvez, Virginia Muñoz, José Barrios, Rafael Ramírez, Juan Carlos Avecilla, Felipe Clivio

Música

| Ana Ramón (voz), Bernardo Miranda (voz), Rubén Levaniegos (guitarra), Isaac Muñoz (guitarra), Sergio Menem (chelo), Cary Rosa (Cello), David Moñiz (violín), Chema Uriarte (percusión)

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