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La cultura andaluza pierde a su gran dignificador: Salvador Távora fallece a los 88 años

8 febrero, 2019

Sevilla, la ciudad que vio nacer a Salvador Távora allá por 1930, ha perdido esta noche a uno de los mayores representantes de la cultura andaluza y el teatro contemporáneo.

Gran evasor de la censura, el trabajo del dramaturgo sevillano siempre ha sido sinónimo de valentía y sinceridad en tiempos difíciles; aquel que en 1972, pese a las dificultades, estrenaba «Quejío» en Madrid nos ha dejado huérfanos de una honradez y un vocabulario escénico dignos de hacer reseña. Eran tiempos complejos para los jornaleros andaluces, para la vida del barrio y para aquellos flamencos que gritaban al cielo en plena dictadura española: su empeño en realzar la imagen de la tierra andaluza y del flamenco más allá de su carácter festero bien le valió el premio Max de Honor en 2017, reconociendo su labor en las artes escénicas.

Y es que tenía absoluto conocimiento de causa: desde soldador a cantaor en «Los Tarantos», pasando por el toreo, Salvador Távora dedicó su tiempo a todo aquello que le emocionaba, a vivir la cultura andaluza desde el numen de un artista. Inclusive proyectó sus inquietudes creativas en La Cuadra, compañía artística que creó en los años ’70 en su propio barrio, El Cerro del Águila.

La peculiar versión de tinte obrero de «Carmen. Ópera andaluza de cornetas y tambores» (1996), «Nana de espinas» (1982) o «Crónica de una muerte anunciada» (1990) son sólo algunas de las grandes obras dramáticas con las que Távora conseguía emocionar al público a través del flamenco y la muestra sin tapujos de la idiosincrasia andaluza, sin temor a exponer los cantes en su mayor violencia desde la ausencia de florituras innecesarias propia de una cultura popular purificadora y potente. El triste aislamiento cultural y del compromiso político en Andalucía se manifestó por última vez en la Bienal de Flamenco de Sevilla este pasado año 2018, precisamente con la reposición de la obra «Quejío».

Ochenta y ocho años de genio y búsqueda de la verdad y la justicia se quedan en Sevilla para mostrar al mundo una Andalucía diferente, una tierra trabajadora y oprimida. Tierra de quejíos y de dignidad. Descanse en paz, maestro.

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