Noticias

Japón impone su bandera flamenca en la Fiesta de la Bulería 2018

25 agosto, 2018
Estamos acostumbrados, entre los amantes del flamenco, a oír o decir eso de que «para ser japonés lo hace muy bien, es muy gracioso». Pues bien, ya va siendo hora de que dejemos atrás esas obsoletas declaraciones para valorar como merece a artistas nativos del país del sol naciente. Ese era un objetivo principal para la organización y dirección del espectáculo ‘Jerez con Japón’, del segundo día de la 51 Fiesta de la Bulería de Jerez. Cumplido quedó. Asombrados en muchas ocasiones, el millar agolpado en la Alameda Vieja asistió a la puesta en escena de una obra armonizada por la pasión y el cariño de los artistas y culturas entre sí, dejando evidenciado las profundas raíces que unen a estos seres separados por los más de once mil kilómetros pero que, gracias al flamenco, se han visto reforzadas paulatinamente. No hay que olvidar que se celebra en 2018 el 150 aniversario entre las relaciones diplomáticas entre España y Japón, de ahí el gran sentido de la propuesta.
No podía faltar Shoji Kojima, veterano maestro de baile flamenco que llegó a España para conocer de primera mano eso que hacían en su país Pilar López y Antonio Gades. Su aventura comenzaba en los años 60 y todavía puede presumir de subirse a los escenarios para dar por sabido que esto del flamenco en su país no es de ahora. Como maestro de ceremonias, abrió y cerró el espectáculo de dos horas y pico. Hasta llegó a ondear la bandera jerezana blanquiazul. Con el peso en el cante de David Lagos, Miguel Rosendo y El Londro, así como con el apoyo indiscutible de Melchora Ortega, el verdadero protagonista fue el baile. Por un lado tuvimos a los jerezanos Miguel Ángel Heredia, que se superó por seguiriyas, rumbas y bulerías, siendo un gran maestro para los foráneos. El bailaor jerezano pasa por un momento dulce, fruto de una calidad artística sin igual. También pudimos atravesar las raíces dancísticas del tierra del vino fino con Andrés Peña, de total entrega y a compás de la bulería para escuchar. Pero si algo destacó sobre lo demás, fue la limpieza técnica de Hiroko Sato, por alegrías, o de Mayumi Kagita por fandangos por soleá, o de Shiho Morita por tarantos y tangos… y cómo olvidar el romance de ‘Al pasar por Casablanca’ que cantó Yuka Imaeda.
El cante es la disciplina más por descubrir de los japoneses por el alto grado de dificultad del idioma, por ello se valoró sobremanera la interpretación de Yuka, que también bailó por bulerías en el fin de fiesta. En esta propuesta, en la que está Javier Latorre muy implicado, cabe destacar la aportación de José Gálvez, que cantó a la memoria de Moraíto, y subrayar de nuevo la función de los cantaores que fueron los mejores capitanes de este barco. Fernando de la Morena hizo acto de presencia por soleá, fandango y bulerías, siendo su aparición algo más que simbólica por la admiración que le profesan los de Japón. Llegó a viajar hasta allí hace unos años y quedó impresionado por la cantidad de seguidores que allí tiene. El baile más espontáneo llegó gracias al Tío Zorri y a Juana Carrasco, así como de Harumi Hata, afincada en Jerez hace décadas. Las palmas de Carlos Grilo y Javi Peña, la percusión de Perico Navarro, y la guitarra de Javier Ibáñez, resaltaron por su brillantez. ¡Ah! y corona para Alfredo Lagos.
Texto, fotos y vídeos: Juan Garrido

 

Comentarios (0)