Guirijondo y el flamenco étnico, la propuesta global de Gaspar de Holanda
La localidad sevillana de Palomares del Río acogió la jornada inaugural del Festival Guirijondo 2026, una cuarta edición que reafirma su vocación de tender puentes entre el flamenco y su dimensión internacional. En esta edición, la mirada se dirigió hacia los Países Bajos, poniendo en valor una afición que no deja de crecer fuera de España.
El acto se abrió con el pregón de Antonio García Barbeito, quien reflexionó con su habitual profundidad sobre la universalidad del flamenco como lenguaje capaz de atravesar fronteras culturales sin perder autenticidad. La velada incluyó además los homenajes al aficionado neerlandés Freddy Flamencolover y a la periodista Marlies Jansen, que aportó una esclarecedora panorámica sobre la implantación del flamenco en los Países Bajos.
El apartado artístico tuvo como eje el estreno de Flamenco étnico, proyecto del guitarrista Gaspar de Holanda, que articuló un programa dinámico y bien estructurado. La apertura, con un solo de guitarra por rondeña, permitió al holandés afincado en Huelva desplegar su discurso sonoro con solvencia y personalidad.
El recorrido avanzó con unos tangos del Sacromonte, introducidos por Alaa Zouiten, donde ya se intuía la voluntad de mestizaje. La “Sonata para Moraito”, con introducción del propio Gaspar, ofreció un momento de evocación cargado de respeto a la tradición jerezana, mientras que los fandangos “A Victoria”, introducidos por Mario Pousada y matizados con los “aires de la tierra” por Virginia Gómez, aportaron un clima más introspectivo.
La rumba de Alaa reunió en escena a Lito Manez, Pablo Baez y el propio Mario Pousada, reforzando el carácter colectivo del montaje. A continuación, los tangos del Cojo de Huelva, con introducción de Pablo Baez, devolvieron el pulso a un terreno más clásico.
La mezcla de buzuki, bajo eléctrico, guitarra flamenca, laúd árabe y mandola crea una magia pura que te hace volar directo por el Mediterráneo. Es un maravilloso espectáculo de cuerdas donde la acción y el virtuosismo de los músicos son tan desbordantes que no sabes ni dónde mirar evocando la grandeza de las artes escénicas más imponentes. Esta maravilla musical con dedicación y buen trabajo posee un potencial universal que merece trascender las fronteras del sector flamenco para conquistar y emocionar a todo tipo de públicos en el mundo.
El baile de Vero La Canela añadió fuerza escénica y elegancia. Los momentos de cante, asumidos en su totalidad por Virginia Gómez, sostuvieron con solvencia y sensibilidad cada uno de los pasajes vocales del espectáculo. A ello se sumó como artista invitado el jerezano Jesús Méndez, que ofreció una trilogía de gran calado – seguiriyas y malagueña – en formato íntimo junto a la guitarra de Gaspar, para culminar compartiendo con Virginia Gómez la pieza final, ‘De Jerez a Marrakech’, dándole el aire de Jerez. Este cierre, en clave festiva, reunió también a Vero La Canela, configurando un desenlace vibrante que sintetizó la esencia del proyecto. Una propuesta que, más allá de su diversidad estilística, evidenció un cuidado equilibrio entre raíz y apertura, consolidando a Guirijondo como un espacio de diálogo real entre culturas a través del flamenco.
Pedro Limón para Flama
3 de junio de 2026
Teatro Municipal Carlos Álvarez-Nóvoa de Palomares del Río (Sevilla)




