Editorial

Flamenco y Covid, el duende tiene la vacuna…

28 enero, 2021

La crisis sanitaria mundial causada por la Covid-19 ha sumido – de momento – al mundo de la Cultura en general, y al flamenco en particular, en un pozo sin fondo; precisamente del que salió, en cierta forma (tragedia), el arte que aquí nos ocupa. Por lo que, a la fuerza, esta situación tan dramática sirva, seguramente, para impulsar y darle fuerzas a lo jondo (ya ha vivido diferentes crisis y, desgraciadamente, guerras). Estas catástrofes, como otras anteriores, algunas veces anulan lo que ‘sobra’ – a nivel cultural/intelectual/político. Por lo que puede devolver el flamenco a un estado natural y que así prescinda, en alguna forma, de artificios y frivolidades (o la Cultura en general, dando un poco de lado al ‘ocio’). El flamenco es algo serio… y de minorías realmente, como cualquier producto cultural complejo (podríamos mencionar la música clásica, por ejemplo).

Lo mismo el flamenco tiene que volver a su origen para reinventarse, al redil donde los ‘pastores’ guardan con mucho cuidado su rebaño. Estamos desde hace ya un año en una situación de emergencia cultural en la que todxs tenemos que reinventarnos y dilucidar nuevas propuestas.

¡Cuántxs artistas no habrán estado trabajando durante años en sus proyectos ahora parados!, ¿cuántas empresas jondas estarían apostando/desarrollando ciertos proyectos que ahora no pueden ver la luz?, ¿qué va a pasar con esos ciclos, concursos y festivales que deberían celebrarse a lo largo del año? ¿y esos artistas; y los que vamos detrás? Todo se queda en eso, en ideas y proyectos ‘invisibles’ e irrealizables… de momento.

Este golpe no puede parar la creatividad… lo cual sería, incluso, paradójico. La Cultura es uno de los grandes valores de la Humanidad (al igual que la Ciencia, ahora evidente); y en un mundo ‘Súper-Desarrollado’ en el que el ‘Ocio’ se ha vuelto el eje vertebrador, la Economía es muy dependiente del Arte, con las consecuencias que esto está provocando. «La gente necesita la cultura ahora más que nunca. La Cultura nos hace resilientes, nos da esperanza, nos recuerda que no estamos solos», comentaba al inicio de la pandemia Ernesto Ottone, subdirector general de Cultura de la Organización de las Naciones Unidas.

Desde el mundo del flamenco se están tomando ciertas iniciativas improvisadas (no queda otra) para espectáculos, concursos y cursos – entre otras actividades – en streaming, en línea, chats, nubes, foros… hay un movimiento bastante activo para sobreponerse a los ‘badenes’ de la covid. Pero claro, no podemos engañarnos, la fuerza del flamenco radica en el directo, en la proximidad, como cualquier otro tipo de música. Y una cosa parece que ya está clara, la Covid ha venido para quedarse. Por lo tanto, hay que plantearse objetivos a medio y largo plazo (que las improvisaciones vayan tomando cuerpo) para aglutinar esfuerzos e intentar que salgamos lo antes posible de esta situación. Una de las soluciones que sí podría encontrarse dentro del contexto flamenco. Los conciertos en directo puede que regresen con espacios más pequeños e íntimos, en varios pases o ¡incluso en burbujas de plástico por parejas! – como he visto en un canal de música online.

Lo que puede forzar realmente el coronavirus es devolver el flamenco a un caos, un nuevo origen, del que ya partió, y, posteriormente, recuperar la euforia y las ganas de ‘fiesta’ por haber superado este mal aún desconocido. A veces, hay que echar la mirada atrás y, realmente, ver de dónde venimos para poder vislumbrar a dónde vamos.

Isidoro Cascajo de la Barrera-Caro

*Imagen de la obra de arte: © The Covid Art Museum.

Aquí abajo, dos gitanas – en pose flamenca – en esos orígenes donde el flamenco estaba en proceso de creación/transformación.

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