Noticias

Encuentro fraternal y racial entre José Maya y Farruquito, en Suma Flamenca 2018

8 junio, 2018

Solo disputas que sirven para transcender y crecer con los errores de uno mismo y del adversario se dan en algunas artes marciales y en el flamenco. El pasado 6 de junio en Teatros del Canal, durante la Suma Flamenca de Madrid 2018, dos jóvenes vestidos con elegancia para el encuentro; por siguiriya, caminan cada uno desde la vida que proceden y se desean suerte en el centro de la escena que momentos después se convertirá en un Ring en donde todos ganan, incluso aquellos que solo observan y quizás tengan su preferido de la noche. Son ellos José y Juan los encargados de mostrarnos su sabiduría propia y la admiración entre ambos. Porque quizás en esto del flamenco, aprende más el que más sabe y se para a observar el lenguaje del otro; y después se entrega para que le observen, para que llegue a donde tenga que llegar, lo que el artista esta ansioso por decir.

La siguiriya, los dos bailaores entran a un templo en donde se respeta el cante, donde se sabe recorrer el espacio con exquisitos marcajes, y donde cada uno expone su percusión y juego rítmico de pies, como si aquello tuviera que ver con el latido tan personal de sus corazones. El público inquieto jalea,  las paradas,  los desplantes, las formas de caminar y de resolver el cante.  Cante de tres artistas de gran entrega y con timbres de voz tan personales como el de Juan Jose Amador, El Bola y Tañé. También se aprecia la especial relación que los dos bailaores tienen con las guitarras de otros dos grandes, Pino Losada y Yerai Cortes; junto a la percusión y el saber estar de Lucky Losada, que les acompaña y en absoluta escucha complementa intenciones.

Juan y José se van con todo ganado ya en su primer baile, y es entonces cuando el cante nos cuenta y nos canta por fandangos de Huelva:

…se cura tu enfermedad… con la sangre prima mía de mis venas…

mira si yo soy buen gitano que mi sangre yo a ti te voy a dar…

tu te curas yo me muero…

Una silla se adelantá en un lateral del escenario. Farruquito, a la guitarra, arranca un toque por soleá. Al baile José Maya bailando lento, pausado, mientras Farruquito desde el toque abraza sus intenciones, sus acentos. El madrileño pone de manifiesto su forma de estar en el escenario, de pisar, de plantarse, su baile deja huella de sus maestros de sus raíces artísticas y a su vez de su gran personalidad flamenca y creadora. En esta salida la guitarra y el baile parecieran abordarlos dos ‘viejos’. Posteriormente, Farruquito, sigiloso, desaparece para dejar que algo grande suceda, y José disfrute de un elenco que pareciera medirle el pulso y permitirle al bailaor pedir y pedir a su antojo. Para disfrute de él y de todos los asistentes.

Pino Losada nos deleita con sus trémulos mientras escuchamos sones de caña y de, una forma casi mágica, si uno nos bailó soledad, otro nos adentra en un baile por alegrías. En donde Farruquito expresa el sentido de este estilo en todo su gesto, en su juguetear con las piernas, el cuerpo, ofrece un abanico de marcajes, de formas de caminar  y sentidos propios que inspiran los cantes de Cádiz.

La forma de mirar, el aire en sus brazos y piernas muestran conocer, ser escuela y ofrece al que está en disposición de aprender, una enseñanza magistral sobre el baile varonil por alegrías. Y qué mejor cierre para expresar alegría que te cante quien te quiere y comparte las ‘burlerías’ de un cante final por alegrías. José Maya sale entre cajas  cantando:

… Para subir al tran via…

… Te quiero te quiero

que borrachera que borrachera

Y Farruquito se quita las botas, desnuda sus pies y le baila por fiesta como el que disfruta sin medida de una fiesta, de una boda, de un pedío.

Increíble ovación del público, que aún no sabe que les espera un excelente toque por malagueña rematada por una serie de fandangos abandolaos de Yerai  Cortés y los tres cantaores. Y un gran cierre de José Maya y Farruquito arropados por todos los músicos, que patá a patá o bailando a dúo, escribirán en la memoria del público “ésta noche fue una noche única y grande”.

 

Begoña Castro para Flama

Fotógrafo: David Mudarra

Comentarios (0)