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‘El mar no puede morir’, estremecedor viaje al océano flamenco de Carmen Camacho en la Bienal de Málaga 2025

7 junio, 2025

Una nasa (red de pesca) en el escenario y el sonido envolvente de la guitarra comenzaron a sumergirnos en ese profundo mar que presentó anoche la bailaora malagueña en la Bienal de Flamenco de Málaga en el auditorio de la Diputación. A través de la red, haciendo un efecto de Catalejo, se veía al guitarrista Chaparro de Málaga, artista invitado de la noche, quien ofreció una magistral muestra de su experiencia y agilidad con el instrumento.

Con un chaleco al que le colgaban castañuelas plateadas y la percusión de David Galiano, apareció en escena la bailaora Carmen Camacho, por seguirilla. Una impactante entrada titulada Noctiluca – ese organismo unicelular marino bioluminiscente – que dio pie a la participación especial de los bailaores Alejandro Rodríguez y Ángel Reyes, quienes se convirtieron en Fenicios bailando por fandango.

Las tres flamenquísimas voces de Delia Membrive, Rosa Linero y Fabiola Santiago nos envolvieron en un universo marino con un solo de cante llamado Manuel. Tras la actuación individual de cada una, apareció La Virgen del Mar con un garrotín, dando paso a unos tientos-tangos.

Salieron a escena Los Marineros, Alejandro y Ángel bailando por bulerías de Cádiz, emocionando al público y arrancando aplausos que también fueron para el guitarrista Carlos Haro, quien junto a la percusión de Gali lograron una fusión perfecta de sonidos que mantenían esa sensación constante de estar en el mar.

Las cantiñas de la Diosa de la Luna no se hicieron esperar: un momento emocionante en el que las tres cantaoras mostraron el poderío de sus cuerdas vocales, hasta la llegada de Carmen con una bata de cola color agua, que se movía como el mar y mostraba corales marinos en los faralaos del vestido. ¡Aquí sí que le vibraron las neuronas a más de uno!

Luego salieron Las Gaviotas, representadas por los dos bailaores anteriormente mencionados, quienes, con una manta de plumas blancas, revoloteaban por  la costa, en un bello paso a dos.

Se acercaba el final. Estábamos ya en las Orillas, a las que llegamos por guajiras para encontrarnos con La Niña en la Playa, unas bulerías en las que Carmen Camacho se desviste, se suelta la trenza del cabello y se descalza para ser arropada con el mantón, luciendo un vestido ligero, blanco, pintado a mano por la artista Elena Mayo.

Fue un sube y baja de sonidos y movimientos, así como las olas del mar. Un espectáculo inspirado en la dicha de vivir junto al Mediterráneo. “El mar no puede morir evoca, de forma muy conceptual y con el flamenco como lenguaje, los elementos culturales, religiosos e históricos que identifican la vida mediterránea” explica la sinopsis de la obra.

Tras una gran ovación, acompañada de golpes a compás por todo el auditorio, la bailaora se atrevió a decir unas palabras, agradeció a todo el elenco por su entrega, a los presentes por comprar sus entradas, a la Diputación y a la Bienal de Flamenco por creer en ella, y a su madre, “por coser y coser hasta el último minuto del espectáculo”

El mar de aplausos duró un rato más después de que desaparecieran los artistas del escenario. “El mar no puede morir” ha sido un éxito rotundo.

Laura Di Benigno – Universo Flamenco – para Flama
Fotos Jesús Mérida

 

 

 

    
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