El flamenco más arraigado muestra su presente y futuro en el Festival Milnoff 2022
Con el teatro hasta la bandera, comienza Agujetas Chico el espectáculo Jerez por Bandera dentro de la programación del Festival Milnoff de Granada. Con traje de tres piezas y zapatillas, sombrero de bombín y con guitarra en mano, comienza a sola voz entonando un martinete. Le responde su compañero Miguel Laví con su característica voz rasgada alargando en proporciones perfectas largos melismas hipnotizantes. Juntos se responden el uno al otro concluyendo con un primer número con fuerza. La misma fórmula es empleada en los pasos de Gema Moneo y Ané Carrasco, percusionista que demostró desde el primer momento tener siete manos y cuarenta redobles en todos los sentidos. Como un aperitivo de presentación, desaparecen progresivamente dejando paso a la figura que hasta entonces había permanecido muda y en la sombra. El característico toque de Manuel Parrilla comienza entonces a hacerse eco en la sala, por seguiriyas, y ahora quien enmudece es el público, celebrando con júbilo el toque jerezano lleno de susurros a compás.
Los siguientes números se sucedieron de forma tradicional. Lavi conecta con el público de forma inmediata con un simple “buenas noches Graná” y anuncia el viaje a su tierra en una soleá por bulería. Por medio, despacito y a compás, Jerez está de moda, lo saben y no tienen más que abrir las manos y mostrar sus caramelos, el público asistente los recibe con anhelo, incrédulos de que Jerez se plasme con sus mejores galas a entregarse ante su hermana andaluza. Continúan con un tapao a guitarra sobre el que Ané comenzó a lucirse por bulerías. El gusto en no buscar el alarde, coger el compás tratándolo con el cuidado que se merece, mimando el ambiente, siguiendo la ruta marcada sin desviarse una coma, se encuentra en cada componente. Una improvisación dio paso a la conclusión de la bulería con Gema al baile.
A Parrilla le fue concedido el relevo por Pepe del Morao quien mostró su solo de guitarra, esta vez por soleá por bulerías, agitado y lleno de rasgueos airosos. Le vuelven a suceder unas bulerías junto a Ané y Agujetas Chico.
“Busco en el adentro y no encuentro nada”, los tientos sirven para darle una frescura al espectáculo a través de la figura que, como introduce antes de volver a entrar en faena, “trabajo el doble”. Y de esta forma Agujetas Chico justifica el comienzo del espectáculo y su primera aparición con la guitarra en mano. Sorprende su habilidad con las manos en su acompañamiento preciso y con fuerza. Unos fandangos por tangos son seguidos de un estribillo que dice “como me duele el alma de tanto quererte”. Arranca los aplausos y el ánimo en el Teatro Isabel La Católica. Continúa sin reparo y con la bandera del sentimentalismo en alto, con un solo de guitarra libre de compás, dejando que las notas se vayan posando en la soleá de una forma nueva y fresca: aquí la promesa de un Jerez renovado. Va y vuelve de la tradición y acaba levantándose con guitarra en mano, elegante y decidido, cantando con suavidad, recordando antiguos encuentros y nuevas primaveras.
Ané Carrasco no se inmuta durante la salida de su compañero, sigue tocando el cajón y la transición, el final de un paseo, se convierte en un virtuoso solo. En el público alguien resuena con un simple “que bonito”, seguido de un sincero “que bonito de verdad”. El ritmo no cesa, fluctúa hacia ritmos variopintos y como un latir de campana, culmina en un agudo golpe de platillo.
Las alegrías finales, donde la débil sonorización de los pies de Gema Moneo no le dejan brillar como se merece, acaban en bulerías de Cádiz, sin silencio ni apenas escobilla. No podían faltar unas bulerías finales en clave de Jerez en donde Ané se marca unos pasos cortitos y con mucho arte, dando lugar a un fenómeno inusual: el hecho del gran protagonismo, merecido, que tomó el percusionista en el conjunto.
Reportaje gráfico: Milnoff







