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El Festival Flamenco de Mairena del Alcor 2018, un encuentro jondo para la historia, con la despedida de La Cañeta de Málaga a los 82 años

3 septiembre, 2018

La LVII edición del Festival Flamenco de Mairena del Alcor arrancó el 1 de septiembre con el cante por malagueñas del onubense Arcángel, rematando por bulerías al compás de los paisanos Los Mellis, un dúo al que están recurriendo muchos artistas gracias a su compás y dotes para los coros. El granaíno Miguel Ángel Cortés no se quedo atrás, con falsetas claras y limpias. En los tantos arrancó los olés del público que abarrotó la Casa Palacio.

Arcángel pasó de la fiesta a la tragedia en forma de soleá y siguiriyas; estas últimas fueron lo mejor del onubense, donde brotaban espontáneamente los olés de los aficionados que escuchaban con devoción. En este punto, el onubense se dirige al público para hablar sobre las opiniones, tan complicadas en esto del flamenco, y que comentó que las respeta “todas”. Igualmente, Arcángel indicó que en el flamenco siempre hay algún que otro fallo, y que a tod@s l@s artistas les pasa alguna que otra vez. Y terminó su disertación hablando sobre el respeto a los maestros y al flamenco. Y estando en la ciudad que estaba, tuvo que mentar el nombre del que creó el festival, don Antonio Mairena.

Huelva se despidió por alegrías de Cádiz y La Cañeta de Málaga abre por bulerías por soleá. Pa rabiar. Un cante visceral y auténtico, acompañada por el toque impoluto de Antonio Soto (acompañante habitual de don Manuel Agujetas) y el compás de Kiko y el marido de la cantaora, Salazar. Pero hubo más familia presente, ya que La Cañeta se acordó de su madre La Pirula por tangos… y del Rincón de la Victoria, El Piyayo. Se metió al público en el bolsillo con flamencura y mucho arte, bromeando con su marido… quien se arrancó por fandangos. El flamenco de toda la vida. Y para que no quedara ahí, ella misma se cantó para bailar por bulerías. Envidiable el arte y la raza a sus 82 años. Pellizco, esencia… y algo que no todos tienen, una voz nítida y viva; sobre todo por lo bajito, y el contraste con la subida en los machos, levanta todos los duendes de la pureza. Dejó la plaza en pie y vuelta al ruedo. La malagueña también rindió homenaje a Antonio Mairena en esta, según comentó, su última aparición en festivales.

Farruquito era el baile, muchas veces lo más esperado por los asistentes; y estuvo a la altura. Alegrías explosivas, pero con finura, pureza y compás. Enlazando con bulerías. Para continuar el cuadro por tangos, sin el bailaor en el escenario. Volvió por soleá, solemne y clásico. Remata la soleá con un compás por bulerías con los pinreles. Y fin de fiesta sobrado de soniquete. Sin micrófono, silencio sepulcral. Número uno del baile macho gitano en la actualidad.

La granaína Marina Heredia sabe estar en el escenario. Marca la diferencia, con una presencia inmejorable. El respetable parecía ausente, no se escuchaba un alma. Bulerías por soleá, por La Chaqueta, elegantes, finas. El que escribe queda totalmente absorto. Primera vez que se palpa la emoción a flor de piel. Tangos de Graná, bulerías de fiesta, con unas letras, afinación y pellizco, que es lo que hace que el flamenco siga vivo.

Finalmente, Juan de Mairena, arropado con la sonanta de Bubén Lebaniegos, comienza por soleá. Voz muy personal y rajada, con mucha transmisión. Tientos tangos inmejorables, sin menospreciar las falsetas de Lebaniegos. Pero fue por las desgarradoras siguiriyas cuando el público mairenero y mairenista se puso en pie. Soberbio por bulerías y fandangos. Una gran noche de cante, toque y baile flamenco.

Texto y vídeos: Jesús Heredia para Flama

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