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El Festival Flamenco de las Peñas de Sevilla reúne a Mari Peña, Antonio Reyes, Jesús Méndez y el baile de Manuela Carrasco

22 noviembre, 2018

El Festival Flamenco de las Peñas, organizado por la Federación de Entidades Flamencas de Sevilla y provincia, tuvo lugar el pasado miércoles 21 de noviembre en el teatro Lope de Vega de Sevilla. La verdad, que todo hay que decirlo, estuvo muy bien organizado en todos los sentidos. Y sobre el escenario los artistas se ‘partieron la cara’. Lo dieron todo en una gran cita donde el respetable estaba colmado de peñistas. Respeto, silencio y conocimiento de la materia. Había buen ambiente desde la puerta del teatro al escenario. Hermandad. Algo muy bonito, y a veces demasiado olvidado en el mundo del arte jondo, así como en otras disciplinas artísticas.

Aunque el público era entendido, no era de piedra. Ya con la primera artista, el cante de la utrerana Mari Peña, se vino arriba y jaleaba tanto a Mari como a Antonio Moya al toque. Y Mari estuvo soberbia. De hecho, creo que es la vez que mejor la he visto, disfrutando y gustándose en su cante. Acompañándose al baile, como siempre se ha hecho en su tierra y en su casa. Ambiente familiar. Aunque algunas letras eran demasiado reiterativas, aunque las escuchemos 2.000 veces, parece que siguen dando el olor, el sabor, el gusto y el tacto al flamenco auténtico, el de toda la vida. Por supuesto, a la vista, no había desperdicio. Sinceridad, una virtud también algo relegada en la actualidad pragmática que vivimos…

Pues si la noche prometía, Antonio Reyes también lo dio todo. No es habitual, pero el chiclanero parece que se mojó. Demostró por qué es una de las promesas que ya se están consolidando en el cante flamenco contemporáneo. Aunque volvemos a insistir que las letras eran algo arcaicas, no paran de sorprendernos… como en la zambra de Manolo Caracol, de quien casi siempre se acuerda Antonio. Por soleá estuvo pa comérselo. Y de Diego Amaya qué podemos decir, que es un genio del acompañamiento y de las falsetas y de lo que le dé la gana. Se puede resumir en tres palabras: Toque Gitano Puro. Amaya nos dio más de un pellizco a los buenos aficionados que llenamos el teatro Lope de Vega de Sevilla. Cada tercio de Amaya era como una sentencia para Reyes. No podía bajar el nivel cuando le dejaba la responsabilidad en sus labios. Por tangos, Antonio estuvo insuperable. Mostró, como nunca, una gran capacidad interpretativa.

Homenaje a Fatou y Antonio Benítez

Uno de los momentos más bonitos de la noche, a pesar del nivel artístico, fue el entrañable paréntesis que hicieron los peñistas, con su habitual arte locuaz, que emocionó al respetable al ver tanto trabajo totalmente desinteresado que se hace desde las peñas, y tan necesario para el mundo de lo jondo. A ambos se les entregó la Musa Flamenca, premio que concede la Federación de Entidades Flamencas de Sevilla.

Aunque el espectáculo duró cerca de tres horas, se hizo bastante ameno. Justo después del breve intermedio en el que José María Segovia anunció su retirada de la presidencia de la Federación de Peñas de Sevilla, vino el cante del jerezano Jesús Méndez. La noche nos hacía seguir creyendo en el flamenco ortodoxo y puro. Y con la juventud del cante que nos invadió nuestros sentimientos, fue una noche prometedora para las peñas y para el cante flamenco. De Jesús, destacar el nivel de la siguiriya.

Y para rematar la faena, vino la “diosa” del baile flamenco. La trianera Manuela Carrasco, quien ya dejara boquiabiertos a los aficionados de los años 80. Y sigue con la garra y la fuerza de la juventud. Aunque a Manuela todavía le queda mucha cuerda. Con la Carrasco ya los pocos pelos que no se había puesto de punta se enervaron y consiguieron subir el nivel de adrenalina. Cómo disfrutamos viendo a Manuela en su esencia. Estaba cómoda. Hacía constantes giros que llamaban al duende. A eso de las 23.15 horas de la noche de un miércoles no esperaba uno llegar a este nivel de excitación viendo a Manuela bailar por soleá. Y el nivel no se quedaba en los cabezas de cartel. Enrique El Extremeño le cantó a Manuela que fue para dejarle cantar durante otra media hora. Impresionante. Enhorabuena a José María Segovia y a todo su equipo por tan sacrificado como exquisito trabajo tanto en la organización del festival como en todo el corazón que le ponen a cada actividad que rezuma flamenco.

Isidoro Cascajo de la Barrera-Caro

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