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El Festival de Jerez, el flamenco del arroz con hinojo

6 marzo, 2020

El Festival Flamenco de Jerez de la Frontera, que ya se está preparando para su XXV aniversario en 2021, es el primer gran encuentro anual del público con el flamenco por Derecho, con mayúsculas. Pasear por la ciudad de Jerez durante el festival es presenciar arte en constante movimiento. Entre el 21 de febrero y el 7 de marzo se reúnen infinidad de aficionados, curiosos o, simplemente, melómanos, que acuden a un festival que traspasa las fronteras provinciales, regionales, nacionales y europeas. Acude un público variopinto, donde encuentras desde rockeros alemanes con tatuajes a jóvenes británicos acompañados de su abuela o vecinos de Jerez… y eso sí, en esta ciudad a los artistas se les ve por la calle; y en los espectáculos, con esa naturalidad. Y ya es sabido que este rincón es el que alberga más artistas flamencos por metro cuadrado en todo el planeta.

Y eso se traduce en la calle, en los bares, en los teatros, salas y, por supuesto, tabancos y bodegas. Desde hace unos años para acá, el consistorio jerezano (a través del Villamarta y de Fundarte) se ha dado cuenta que el flamenco no es solo un arte que se percibe por los cinco sentidos entre sus retuertas calles, sino que es un motor económico; y parece que el ayuntamiento va en buen camino.

Belén Maya y Juan Diego

Nuestro primer contacto con la 24 edición del Festival fue en la Sala Paúl el pasado día de Andalucía, con el espectáculo Ni tu ni yo. Belén siempre será Belén; un lenguaje y estilo propios, y, por ende, auténticos e inimitables. Un dúo perfecto con un gran compositor y ejecutor como es el guitarrista jerezano Juan Diego Mateos. Aunque es un espectáculo controvertido… demasiada tranquilidad y quietud. Parece ser la tónica de la nueva danza flamenca. Todo un poco minimalista y pasivo; al contrario de la garra y la fuerza del baile ortodoxo. Aunque Belén casa muy bien ambas tendencias; la que sabe, sabe. Y eso es así. Por soleá se recuperó un poco ese arte tan ansiado por gran parte del público, pero rápidamente pasa a la excentricidad, con garra, con esa fuerza transmisora – desde la pasividad-, desde la observación del momento. Una deconstrucción del pensamiento coreográfico. A cámara lenta, a prueba de estrés. También ejecutó unos tangos preciosos, sevillanas con mucho arte, en la que ambos artistas estaban sentados en sillas de enea, y hacían los giros intercambiando las posaderas. Gestos simpáticos y artísticos que aliñaban un espectáculo algo soso que fue adquiriendo poderío a lo largo del mismo. Se encorsetó la bata de cola con mucha parsimonia. Poesía al baile o baile por poesía, al gusto. De nuevo por soleá. El toque de Juan Diego se fusionaba con el braceo de la granaína… momentos muy emotivos.

Manuel Liñán y su flamenco trans

El mismo día 28 nuestra compañera Jorinde disfrutó de la gala del espectáculo del Teatro Villamarta, aquí pueden leer la crónica con detalle.

Miguel Lavi y sus viejos metales…
Y para cerrar un día tan especial como el día de Andalucía, nos trasladamos a la sede más emblemática del festival (con el permiso del Villamarta; claro), la Bodega de González Byass. Don Miguel Lavi, quien a pesar de su edad y humildad tiene un séquito de fieles aficionados al flamenco de verdad. Además, somos fieles a sus ecos, metales y formas. Acompañado por el toque de su paisano Manuel Parrilla y de su vecina Gema Moneo. Casi ná. Muestra de la salud del flamenco en la ciudad de Jerez en la actualidad. Los mimbres se siguen trabajando… y todavía se come arroz con hinojo (como dicen que hacen los buenos gitanos, o los gitanos buenos). Miguel presentaba su primer trabajo discográfico, Viejos retales. Cantes rancios y al estilo propio de la tierra: soleá, siguiriya, malagueña, tonás… y, por supuesto, bulerías. Destacar la colaboración de la bailaora Gema Moneo en el fin de fiesta; así como el violín de Bernardo Parrilla.

Guarida del Ángel
El Festival Flamenco de Jerez precisaba de un ‘hermanito’ (o hermanita, claro) que calme las ansias de flamenco de propios y ajenos; es decir, de ortodoxos y heterodoxos o de turistas y aficionados; y también para cubrir horas que no programa el festival. Este es el caso de la Guarida del Ángel y su Festival Off, el cual suele programar solo artistas locales. Y que en 2020 alcanza ya su IX edición, de una manera muy consolidada, como nos comentaba el propietario del local, Mario Rodríguez, quien dice que este año es de los mejores desde que abrieron las puertas.

A veces, el público relaciona al Festival oficial con el flamenco de vanguardia y más heterodoxo… y posteriormente, busca el ambiente cálido de un espacio pequeño, con buena acústica, y en un patio tradicional jerezano. Pero nada sería posible sin los artistas y las artistas locales que muestran su arte en los pases de la Guarida.

Estuvimos viendo al bailaor Fernando Jiménez, familia de los Mono de Jerez, y que mantiene viva la esencia del mismo Mono, con ese baile y juego de muñecas tan gitano como auténtico y propio de sus antepasados. Una tarde excepcional con artistas jóvenes de la tierra, lo que da doble alegría.

Y ya el festival afronta su último fin de semana… El off, el hermano pequeño, todavía espera los ecos de Dolores Agujetas y Capullo de Jerez, entre otros. Y el festival oficial tiene hoy a un cantaor de raza para abrir boca, Alfonso Carpio Mijita. Cristina Aguilera en la Sala Paúl, Ángel Muñoz en Compañía y la peña flamenca La Zúa ofrecerá el recital de Momo Moneo y Carmen Grilo, que con el toque de Juanma Aguilar, acompañarán el baile de Melisa Picón.

Isidoro Cascajo

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