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El Festival de Bruselas muestra cómo el flamenco fascina al resto del mundo

11 marzo, 2020

El programa de esta cuarta edición del Festival Flamenco de Bruselas era más rico y más diverso que nunca; de lo mas tradicional de las gitanas de Utrera hasta Distopía de Patricia Guerrero. El festival crece cada año. Y las cooperaciones también, como en esta edición en la cual también había cursillos, de baile y guitarra con Carmen Ledesma, Manuela Vargas y Rafael Riqueni.

Quizás el festival puede convertirse en el Jerez del norte. Con cursos toda la semana, un bar del festival, charlas, peñas de guardia, cine, etc. Ojalá. También los flamencos de Bélgica tienen su sitio, como Myrddin de Cauter, descendente de una familia de músicos, quien toca su propia versión de flamenco. También Esteban Murillo, no el pintor Sevillano, sino un belga de Charleroi, guitarrista y cantaor quien apoyado por el gobierno Walon lleva un proyecto pa enseñar a los jóvenes la cultura del flamenco.

El concierto de la familia de Los Reyes, Antonio, Remedios  y Macarena Reyes al cante, Patricia Valdés al baile, Tate Nuñez a las palmas… También estuvo el cantaor de Algeciras Jose el Pañero, con las sonantas de Nono  Reyes y Vicente Santiago.

Fue muy simple, tradicional, como conocemos flamenco de los antiguos. Los palos tradicionales: romance, siguirillas, soleá por bulerías, alegrias y por supuesto, tangos y bulerías. Todo muy simpático, y claro Antonio Reyes destaca con su voz y experiencia. La familia parecía un poco tímida, pero el publico quedó fascinado.

El día siguiente otra cosa, Patricia Guerrero, ¿o será la guerrera? Distopía. Como dice el título, una mirada negativa sobre la sociedad, pero una sociedad con mucho calidad. Y no solo en cuanto al baile y la música de Dani de Morón, también nos referimos a la escenografía y los trajes. Aunque el sentido y algunos movimientos  prometieron un mundo absurdo, caótico y loco, para muchos de nosotros, aficionados del flamenco, nos resulta una auténtica utopía bailar como baila Patricia.

El penúltimo día vino La Tana remplazando a María Terremoto, que no pudo venir.

El equipo de músicos eran los mismos, los chicos de Jerez. La Tana no estuvo muy afortunada. No cantó una hora, solo lo tradicional: martinete, malagueñas con sus fandangos, soleá por bulerías, tientos – tangos y alegrías. En el tiempo empleado para cambio de vestuario, tocaba Nono Jero sus bulerías con el aire de Jerez (ole) y las palmas de Manuel Cantarote, Manuel Valencia y El Pechuguita hicieron de ese momento algo impresionante. Aire, compás, humor, sentido… con esa gente ya no necesitamos ni baile ni cante.

Más tarde en la sala grande del teatro Bozar, un teatro del Arquitecto Victor Horta de los años veinte, disfrutamos de mucho arte con Mujeres, Gitanas y Flamencas: Carmen  Ledesma y Manuela Vargas al baile; Inés  Bacán, Herminia Borja, Mari Peña y May Fernández al cante; Antonio Moya y Eugenio Iglesias a la guitarra. Rocio La Turronera y Verónica  Bermudez acompañaban a las palmas… Un espectáculo de gran belleza, solo con verlas todas juntas en el escenario algo se removía por dentro. Parecía un documental de Rito y Geografía en vivo. Inés Bacán cantando una nana fue muy conmovedora; las voces de las cantaoras, rotas, y viejas, pero con mucho fuerza desde dentro. Aquellas voces no estudiadas, de tono familiar, que suenan a auténtica tradición de las familias gitanas. May Fernández, la más joven, controlaba mejor la técnica de cantar. Y cantó muy bien. Las guitarras de Eugenio y Antonio sonaban muy románticas, con melodías de grandísima belleza.

Y el baile, simple y de verdad. ¡Qué graciosa es Carmen Ledesma! Cuenta historias con su cuerpo corpulento, se mueve como si no pesara nada. Con los hombros y la cadera y su sonrisa traviesa llegó a toda la audiencia.

Ahora a crecer, que el festival de flamenco de Bruselas será una parada cada año para todos los aficionaos y artistas del flamenco

Jorinde Cielen para Flama

 

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