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El eco de Jerez perdura en el Festival Flamenco de Nîmes con David Carpio

19 enero, 2018

Esperemos que aunque el director artístico del Festival Flamenco de Nîmes, Patrick Bellito, se jubila este año, perduren los ecos de los cantes de Jerez en esta gran cita del festival flamenco de mayor prestigio de Francia. Y es que Bellito es un enamorado de las voces jerezanas, lo cual se ha podido dilucidar tras 28 ediciones.

Y así fue, la noche después del recital de Luis Moneo en el Théâtre de Nîmes, David deleita a un público internacional con los metales de los Carpio en la sala Odeón, de ambiente recogido y cercano. Soleá al contrabajo para comenzar. Posteriormente, en un espectáculo intimista, se suman la guitarra de Manuel Valencia y el baile del granaíno Manuel Liñán, quien tuvo bastante protagonismo en Solos. Lo que dejó entrever que no iba a ser un recital de cante por derecho, sino a partes iguales, entre el cante y el baile; incluso jugaban entre los dos en busca de ese duende tan esquivo. Un baile fuerte, apasionado, a veces, demasiado. Liñán hacía las labores de traductor simultáneo. En constante juego, y muy pendiente, del cante del jerezano. No se puede pasar por alto la calidad en la ejecución: sobriedad, dicción y potencia, aderezada con ese metal tan característico de la tierra. Todavía por soleá, Liñán estrena olés improvisados en la sala.

Hubo algunos momentos de gran calidad en el trinomio cante, guitarra y contrabajo. Se complementaron puntualmente para endulzar la melodía por malagueñas. David se explayó al final, en una sala donde se aprecian mejor los detalles, por la proximidad del público. Y, sin salir de Málaga, David Carpio se acordaba de El Piyayo en los tangos, para girar a Triana y rematar con aires jerezanos. Aunque aquí el cante quedó en un segundo plano, para deleite de un público más aficionado al baile por causas obvias (no todos hablan español, y prefieren la escenografía y la danza).

Después de un solo de Manuel Valencia, la cosa se pone algo más seria. Toná y liviana y carcelera… jondura por los cuatro costaos. Cante rancio y racial al margen de adornos y florituras. Por derecho. Cante largo y quejumbroso.

Para rematar la faena, como no podría ser de otra forma siendo de Jerez, David Carpio se despidió por bulerías: Gallinita en medio de un llano / a ver quién se resiste / siendo gitano.

Sala Odeón. 18 de enero de 2018.

David Carpio: Cante
Manuel Valencia: Toque
Pablo Martín Caminero: Contrabajo

Colaboración especial

Manuel Liñán: Baile

 

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