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El ciclo Miradas Flamenkas cierra satisfecho y A palo seco

26 noviembre, 2020

Dos abanicos colorados a manera de alas que la elevaban liviana, frágil, temerosa; pero también a manera de banderillas que, rabiosa y altiva, estaba lista a clavar. Un mantón fino que se mecía envolviendo un cante redondo, zapatillas deportivas rojas, cambios de vestuario sobre las tablas y una serie de emociones transmitidas en marcados movimientos. Los elementos que acompañan a la bailarina Sara Cano  en su espectáculo A palo seco, son puntuales y contundentes, como su danza.

El cierre del ciclo Miradas Flamenkas, que durante veinte días concentró aficionados de todas las edades en una esquina de Vallecas, estuvo marcado por esta propuesta contemporánea, que combina la danza más moderna con elementos flamencos y una variedad de ritmos que los sostienen. 

La flamenquísima voz de Alberto Funes ponía las pinceladas precisas a un espectáculo conceptual y visceral, que puso al público de pie en el Centro Cultural Pilar Miró, donde antes ya se había aplaudido a otros artistas de la talla de Jerónimo Maya o Montse Cortes, entre otros.

Noviembre fue un mes de reivindicación del flamenco de barrio más innovador que se niega a morir, y que por el contrario se sigue reinventando aún en estos tiempos extraños.

“Que no se apaguen vuestras miradas. Madrid está lleno de artistas con talento, seres únicos capaces de emocionarnos”, decía una emocionada Paloma Concejero a tiempo de cerrar el ciclo, recordando además las acertadas y muy actuales palabras de Borges:  El arte nos invita a mirar cada momento como algo poético, y eso incluye las desdichas y hasta las soledades. Que las dificultades no nos endurezcan las ganas de conmovernos.

Paula Y. Valdez para Flama

 

 

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