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El arte gaditano de Palomar, Rivera, El Junco y Roberto Jaén se desborda en Flamenco Madrid 2018

20 mayo, 2018

Flamenco Madrid 2018 ofreció el pasado jueves el máximo exponente de la fusión entre el flamenco y el carnaval de Cádiz. Cuatro cenitales iluminan al ‘Cuarteto de Cádiz’, así como la teatralidad del cantaor David Palomar, el tocaor Riki Rivera, el bailaor El Junco y el percusionista y palmero Roberto Jaén.

Su repertorio se compone de parodia, cuplés y temas libres que uno por uno defienden primero con la palabra, y después rematan a lo grande con su  brillante disciplina artística y flamenca.

Como si de un cuarteto de carnaval gaditano se tratara,  estos artistas defienden cada personaje en escena; con sus giros expresivos, con sus armas más personales, esas que solo se desenfundan entre amigos. Desde el monólogo, la palabra, el acento que dan algunos coros, el discurso saca del “espacio de confort” a estos cuatro flamencos. Estas formas, estas maneras, están muy lejos de cuando se expresa el músico, el que baila, el que entona poemas sin usar texto como discurso, lejos de aquel que como artista, pone su técnica al servicio de la abstracción para que brote lo íntimo. El plato fuerte del cuarteto es sin duda la parodia, donde representan situaciones, donde los distintos personajes hacen reír desde la más fina ironía.

Aquí algunas perlas que no tienen desperdicio:

“…Cuantas cosas dejamos de hacer, por la pereza, por el miedo… Si ella hubiera seguido… lo que hubiera sido… pero no pudo… no tuvo suerte… ay… Uno puede cambiar de auto, de casa, de guitarra, de novia pero uno no podrá cambiar su Pasión».

«Aunque en El Flamenco no pasa… Risas. De la línea de banda para dentro que bonito pero de la línea de banda para afuera… lo critican y lo critican y lo critican».

«¿Que pasaría si pasara que cada cantaor o bailaor o percusionista o guitarrista consiguiera su éxito, estaríamos rodeados de gente feliz?».

«¿Que pasaría si pasara que aquellos que mandan prestaran atención al Flamenco…los niños sabrían lo que es una falseta, un tercio? Ah claro un botellín. Risas».

«¿Que pasaría si pasara que al generar el movimiento, aparece movimiento? ¡Viva el movimiento!».

Pregón y Guajira de Riki Rivera, dos estilos que en sus excelentes manos ponen contundencia a su anterior discurso, el hablado. Desde su sonanta flamenca la reivindicación entra en magia, en la magia de ese Pregón que anuncia, para todos y de esa Guajira que designa movimiento, balancearse, ir y volver una y otra vez hasta que el movimiento exprese en la conciencia la importancia de moverse y de aceptar el movimiento.

Otra perla gaditana:

“La raíz es el principio, el principio es la base, la base es lo importante, lo importante son los niños. Todo depende de donde nazcan los niños que se agarran como un ‘esponger’,  a la fuente”.

Y en escena y con la dinámica del cuarteto  contándolo, aparecen las fuentes, esas que de una manera visible e invisible enriquecen el Flamenco y potencian que el Flamenco sea un reflejo cultural y que entusiasme a esos “niños” con ganas de aprender.

Baila El Junco y en escena aparece La Caleta, en la guitarra de Rivera se refleja el mar de Cádiz, en las letras de Palomar la historia de su puerto y Roberto Jaén funde y refunde el soniquete que sale de todos ellos, el aire, el sabor único de la tierra gaditana. ¡Viva Cádiz!

David Palomar encarnado en un gran flamencólogo busca y rebusca el Duende: “Porque sin Duende no hay Flamenco”.

Y se lo ofrece otro David… cuyo apellido no quiero desvelar pero que aparece ante él después de tomar una seta del campo: “Y te pido una cosa tocallo, cada vez que yo cante ven a visitarme”.

Con dudas de que aparezca ‘El Duende’ se encomienda a su corazón para ofrecernos su cante por Soleá.

«… Que yo creía que el querer era cosa – prima – de juguete…».

Roberto entonces habla de la involución de lo felices que éramos antes. Reflexiona sobre el pasado, el pasado, “¿que pasaría si pasara que conectamos con los que están en el mas allá?”. En escena los ancestros del Flamenco.

Emocionante, momento único, los artistas nos recrean, nos ofrecen la oportunidad de “reencontrarnos” con grandes maestros flamencos. Risas y llanto para los que amamos a estos grandes maestros. Genial propuesta creativa y didáctica, para seguir respetando lo que nos han aportado y siguen aportando. La escuela Flamenca que perdura siempre.

«¿Que pasaría si pasara que tuviésemos doctores del tiempo que nos ofrecieran un tratamiento, para poner a compás todo aquello que en el mundo esta fuera de compas, fuera de ritmo y que trae tantos desastres en nuestro día a día?» – otra reflexión flamenca.

Ofrecer sincronizar los corazones del público con los de ellos, es el mejor remate final que puede ofrecer este cuarteto gaditano, lleno de arte, sensibilidad y de ritmo creativo.

La perla final:

«¿Qué pasaría si pasara que el flamenco fuera como un hechizo y lo recetan los doctores y que ofreciera la oportunidad de curar a los que saben llorar y reir con arte?».

Begoña Castro para Flama

17/5/2918

¿Qué pasaría si pasara?

Flamenco Madrid 2018

Compañía: David Palomar, Riki Rivera, Roberto Jaén, El Junco.

Imágenes y vídeo de Manuel García.

 

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