El arte flamenco en Córdoba
Don Rafael Guerra.
A finales del siglo XIX y principios del XX el flamenco en Córdoba tiene una referencia fundamental, cuando el cantaor sevillano de Triana Ramón El Ollero llegó a Córdoba con su soleá. A partir de ahí Juanero El Feo, de la cuadrilla flamenca del Lagartijo, lo transmitió a otros artistas, como Media Oreja. Y después a sus hijos: José y Ricardo Moreno Mondéjar.
Uno de los primeros Cafés Cantantes del flamenco en Córdoba estaba en los Jardines de la Caleta, en el Barrio de Miraflores, junto al Campo de la Verdad. Sus mejores cantaores eran alfareros, como Pepe lora, Los Mojis, Paco de la Magdalena, Lucas de Écija o Curro de Utrera (afincado en Córdoba). Todos trabajaban en el tablao flamenco Los Califas y Casa El Pisto (Alcázar Viejo). Había otros tablaos como Zoco y Casa Pepe, de la Judería de Córdoba.
Aquí podemos decir que estuvieron las primeras raíces del cante cordobés. Después vendrían las peñas flamencas en los años 60 del siglo XX. Córdoba ha sido, junto a Sevilla, Cádiz y Jerez, una de las grandes aportadaras de artistas al arte jondo.
EN el cante apareció en su Concurso Nacional don Antonio Fernández Fosforito, en la guitarra fue el padre de todos, Antonio del Lunar, sirviendo de maestro a futuras generaciones: Juan Serrano, Merengue de Córdoba, Fernando Carranza, Fernando Chaleco, Pepe Morales, Rafael Muñoz El Tomate… En el baile, teníamos a la gran bailaora Ana Carrillo La Tomata, la única que salía de gira; la Banda de Música de Madrid la recibía en Atocha cada vez que actuaba en Madrid. Entre los palos del flamenco en Córdoba, podemos mencionar la Soleá de Córdoba, Alegrías de Córdoba, Carceleras, Serranas… serían las armas para amamantar este bendito arte en nuestra tierra de Córdoba.


