Noticias

‘Día de mujeres’ en la Escuela Amor de Dios de Madrid

14 junio, 2021

Muy de vez en cuando, el flamenco nos regala la oportunidad de disfrutar de un cuadro conformado solamente por mujeres. En un arte donde la mayoría de los músicos suelen ser varones, armar un cartel donde brillan sólo ellas, es todo un desafío.

Visto así, no podíamos perdernos el espectáculo que el bailaor Pedro Córdoba preparó dentro del Ciclo Flamencos al Sol, este sábado en la Escuela Amor de Dios de Madrid. El cartel ya era un augurio de que íbamos a disfrutar: Antonia Jiménez a la guitarra, Teresa Hernández y Cristina Soler al cante, y al baile, nada menos que la genial Belén López junto a tres jóvenes bailaoras con estilos distintos.

La más experimentada de ellas, Carmen Avilés, salió primera al ruedo a ritmo de alegrías. Su gracia acompañaba el palo a la perfección y las tablas que ya tiene se hacen notar. La murciana está presente en los cuadros flamencos de distintos tablaos y su actividad parece haberse acelerado luego de la pandemia, siempre activa y siempre sonriente y fiel a su estilo, se llevó los aplausos y elogios a los que está ya acostumbrada.

Después, llegó el turno de un debut. Para la joven bailaora boliviana Milena Tejada, era la primera vez que subía a un escenario en Madrid. Si bien, los últimos años estuvo bailando en Canadá, donde estuvo residiendo, España era su asignatura pendiente y decidió agarrar al toro por las astas de entrada bailando por soleá. Su elegancia y su técnica se hicieron notar, al igual que la sensibilidad que desbordó. Su estilo tan propio, cautivó al público que aplaudió esta marca personal que Milena dejó ya en Amor de Dios.

Luego le tocó a la más joven, Nerea Carrasco, que eligió una soleá por bulerías para demostrar por qué es una de las más serias promesas del flamenco. Su fuerza y energía desbordaron el escenario arrancando aplausos, que al mismo tiempo eran para la impecable guitarra de Antonia, que nos elevaba a todos cada dos por tres.

Finalmente, el momento que esperaban muchos. Un ambiente especial impregnó la sala, las sillas se acomodaron para no perder detalle y hasta el propio Pedro decidía acoplarse al cuadro femenino, acompañado de Choro Molina, para apoyar ambos con las palmas el baile de Belén López. Ella entraba a ritmo de alegrías, para hacer y deshacer con su fuerza y estilo.

Su infinita melena, cual corona, parece bailar su propia coreografía, libre y sin códigos marcados, tal como ella misma baila, reflejando el sentimiento a corazón abierto, siempre dándolo todo y haciendo gala de su característica velocidad, que acelera los sentidos.

Público de pie, ninguna novedad para ella. Gratitud y alegría entre los asistentes por haber compartido ese agradable tiempo con duende femenino, si cabe llamarle así. La sensibilidad arropando ya para terminar, el fin de fiesta en el que el impulsor del espectáculo bailó con sus musas. Armonía y equilibrio, no se podía pedir más.

Paula Y. Valdez para Flama

 

 

 

 

 

 

Comentarios (0)

Publicar comentario

Name
Email