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‘Copla’, nuevo trabajo discográfico de Estrella Morente

13 enero, 2020

Copla, el nuevo trabajo discográfico de la artista Estrella Morente, que lleva de gira casi un año, hizo parada el pasado día 10 de enero en un abarrotado Teatro Circo Price de Madrid. Una apuesta segura para este prestigioso festival de invierno de Madrid, Inverfest, que aborda diferentes propuestas artísticas en distintos espacios escénicos de la ciudad, siempre apuesta por el flamenco y pone en escena propuestas artísticas de los mas prestigiosos artistas de este arte.

Nos recibe la banda Municipal de Coria del Rio (Sevilla), ya conocida como la banda de Morente, y se inicia un viaje acústico de 90 minutos que suena y resuena a pasacalles, a verbenas, a carnavales, a plaza de toros… bandas sonoras emitidas por radio, un  latir musical del mundo cinematográfico de una España en blanco y negro.

«… la historia se hace copla… una verdad convertida en relato… pero no es el baúl de los recuerdos, es pura vida la copla encarnada en palabras… que suene la copla, Estrella Morente… esa copla».  Reclama, con una voz en off el reconocido e inconfundible actor español nacido en Bormujos (Sevilla), Juan Diego. Es entonces cuando la escena se llena de luz, de aire, de poderío femenino metidita en su bata de cola Estrella Morente a la que de niña le gustaba vestirse e imitar a Juanita Reina ya adulta y con un gran recorrido tanto artístico como personal, abraza grandes flores bordadas en su mantón, como símil de abrazar a las grandes de la copla, el público asistente no pestañea ante sus remates con abanico. Madrina, Antonio Vargas Heredia, Rosío, La niña de Puerta Oscura, amante de Abril y Mayo…

La noche pasa y repasa por compositores, poetas y músicos andaluces como Ochaito, Quintero, León y Quiroga, Solano y tantos y tantos,  interpretados por la banda que acentúa y resalta la dirección musical de Pepe de la Vega, un gran enamorado de este género.

Copla viene de lejos, hace una década estaba pensado y planteado por Enrique Morente, cantaor, artista genuino fundamental en la historia del cante y la creación flamenca. Pensado para su hija, es ella quien por fin ha puesto en las manos del maestro Isidro Muñoz esta joya.

«… Han habido cosas que hemos tenido por supuesto que limar, tanto literariamente como emocionalmente, necesitábamos contar cosas que, no solo en la parte artística sino también involucrarnos en la sociedad en la que vivimos. Y formar parte de un diálogo a favor de los derechos humanos. Quitar coplas donde se hablaba de daños físicos o emocionales irreparables, que hoy en día mucha gente, sufre… Hemos decidido cantar canciones como ‘Madrina’, amante de abril y mayo… que no dejan de hablar a veces de decepciones, de frustraciones…, que son cosas que todos tenemos derecho a vivir, pero cosas que no deberíamos vivir nadie, no quiero cantarlas».  Expresa Estrella Morente en una entrevista con el flamencólogo malagueño Paco Roji.

Sin duda, el flamenco desde siempre bebió de la copla para sus cuplés y  cruza con ella gestualidad y mirada a nuestros relatos, a nuestra vida cotidiana, cantada como si fuera un rezo o quejío, donde uno se identifica o identifica a su pueblo.

En esta noche de figura femenina con piel de bata de cola rosada, blanca o negra en donde la figura de la mujer estuvo tan presente, nos sorprende un momento distinto, no por masculino sino por flamenco, que interpretan por cuplés los cantaores Antonio Carbonell, Ángel Gabarre y que baila Pedro Gabarre Popo; se pone de manifiesto el hermanamiento que existe entre ambos géneros , la copla y el flamenco.

«… La niña de los ojos negros que vive en la calle de los olivares, toítos los días me paso por ver esa carita que no hay quien la aguante…»; cuenta-canta Antonio Carbonell. «…Pídeme que talle el sol con las manos, pídeme que cuente la arena del mar, pero no me pidas por tu santita que de ti me tenga que desapartar…», canta- suplica Ángel Gabarre.

Junto a las guitarras de José Carbonell Montoyita y José Carbonell Monti se dibujan de golpe y sobre las historias de amor lunares blancos a compás de nudillos sobre mesa de taberna roja. Es aquí cuando Estrella Morente entra en trance poseída por espíritus de Carmen Amaya, de La Niña de los Peines cantando a Lorca y regalándonos unos preciosos tangos de Graná, Ay mi vida que se me va… en donde su padre brota sin medida de su corazón y su flamencura.

Tiene la creencia Estrella porque así seguramente le transmitió su padre Enrique Morente, que la mejor manera para mirar hacia adelante hacia un futuro, es echar un vistazo al pasado, a los clásicos y a tiempos  anteriores, para poder entender lo que viene. Y digo yo, ¿Será el futuro tan distinto, si en España se sigue queriendo cantar a la vida, a los amores, a las frustraciones, a las heridas? ¿Cómo no pueden las nuevas generaciones enredarse con la cultura transmitida de sus ancestros, que agitó las emociones de mujeres y  hombres hoy adultos? Yo veo abuelos y  nietos abrazados, niños expectantes ante la vida, creadores del  mañana, un mañana también repleto de corazones enamorados, desengañados… como en la copla, como en los cuplés más flamencos.

Begoña Castro para Flama
Fotografías: Manuel García

 

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