Editorial

Carmen, una obra francesa; de la clásica a la flamenca

2 diciembre, 2015

Las vueltas que da la vida. Una obra escrita a mediados del XIX por un autor francés fascinado por la Baja Andalucía, Prosper Mérimée, y adaptada a la ópera por su paisano George Bizet, inspirada en el mundo del contrabando, con cigarreras, militares, gitanos, toros… vuelve a ser conceptuada siglo y medio después por el guitarrista Antonio Andrade (La Puebla de Cazalla, 1963) – sobrino de José Menese. El compositor sevillano aflamenca el mito de la visión del romanticismo francés sobre la mujer andaluza, indagando en la pasión del amor y de la libertad, tan efímeros como impulsivos.

Andrade y su compañía flamenca se adentran en la obra que trata sobre una cigarrera de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, donde – basándose en la música jonda – se atreve, desde el conocimiento y el respeto, a fusionarla con elementos árabes, del jazz e, incluso, de la salsa.

Mi Carmen Flamenca es una revisión de un clásico adaptada al baile y a la música flamenca “desde el exilio de lo clásico al flamenco de sus raíces”; como indica el mismo autor.

Con el baile de Úrsula Moreno, José Galvañ y Lebri (y cuerpo de baile de ocho artistas), el cante de Rocío López y Cheíto, las sonantas de Antonio Andrade y Francisco Moya y la flauta/saxo de Vicente Domínguez, recuperan el flamenco más tradicional actualizándolo con arreglos para modernizar un clásico de la ópera y del flamenco.

El novelista e historiador francés Prosper Mérimée quedó totalmente fascinado con sus viajes a esa España exótica y romántica, donde encontraba esa pasión desenfrenada al compás de la música y el arte andaluz de mediados del siglo XIX, entre el flamenco, los toros, el amor y los amigos de lo ajeno. Una serie de ingredientes que todavía, a día de hoy, siguen despertando curiosidad tanto a nivel artístico como sociológico y antropológico.

Carmen (Úrsula Moreno), gitana, enamora al militar don José (José Galvañ), y será su cura y su perdición, ya que entra en juego la maldad de una mujer apasionada que le hace perder el camino de la ley, para acabar matándola por celos, cuando la cigarrera se enamora del torero Escamillo (Lebri).

Una obra que ya ha despertado pasiones en el público de las Óperas de Berlín y Pekín, y que ahora en los meses de diciembre y enero se interpretará en los teatros Cervantes de Málaga y Almería; y continuará girando por salas de toda España, con vestuario de los modistos también conocidos internacionalmente Victorio y Lucchino.

Por último, no cabe obviar que la adaptación de la novela a la ópera, por el francés Bizet, contó con muchos admiradores de la talla de Richard Wagner, Friedrich Nietzsche, Pyor Tchaikovsky, Giacomo Puccini, Johannes Brahms o Sigmund Freud, entre otros muchos. Una obra que sigue estando de rabiosa actualidad en una sociedad que parece no haber cambiado tanto a pesar de los años, al igual que el flamenco.

Isidoro Cascajo de la Barrera-Caro

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