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Cantizano, Márquez, Galán, López Rodríguez y Los Voluble entre las actividades de Esch 2022 – Capital Europea de la Cultura

10 febrero, 2022

A través de los tres espectáculos que conforman el proyecto «ARTraverse», enmarcado en las actividades de Esch 2022 – Capital Europea de la Cultura y preparado por los organizadores del Festival Flamenco de Esch, queremos mostrar que el flamenco, lejos de la museificación o la fosilización folclórica, es un arte integral que vehicula las inquietudes y demandas de las mujeres y los hombres de su tiempo, un arte universal capaz de transmitir todos los mensajes de la sociedad que lo crea, un arte vivo y valiente que sabe ponerse en cuestión constantemente para estar a la altura de los tiempos y no duda en remezclar sus elementos constitutivos para seguir siendo capaz de transmitir los temas y las reflexiones de su tiempo.

El flamenco es un arte que nació en su forma profesional a finales del siglo XIX, período que también vio nacer el fado, el rebetiko, el tango, el jazz y el blues. Al igual que estas otras artes, el flamenco, en sus tres principales manifestaciones de cante, guitarra y baile, ha desarrollado medios técnicos y artísticos que le permiten expresar todas las emociones humanas y todas las situaciones en las que el ser humano puede encontrarse.

Durante 40 años, el régimen de Franco utilizó el flamenco para transmitir una imagen mitificada y falsa de España y como vehículo para su concepción de los roles de género, la familia y la sociedad. Los estereotipos también establecieron unos cánones de belleza que se atribuyeron a los artistas flamencos, especialmente a bailaoras y bailaores, y que a menudo se contradecían con apodos que podían ser políticamente incorrectos. Al mismo tiempo, la estética del flamenco fue utilizada como argumento publicitario para atraer a los turistas a destinos de sol, playa y fiesta, libres de preocupaciones sociales o políticas. El flamenco, como todo arte popular, está arraigado en la realidad de la sociedad en la que se practica y ha resistido a estas versiones inauténticas, y los flamencos, como todos los artistas genuinos, han sabido preservar su arte de estas desviaciones estéticas y éticas y han hecho evolucionar sus elementos constitutivos para transmitir nuevas realidades y reivindicaciones.

Para combatir el machismo aún presente en la sociedad, la cantaora Rocío Márquez reelabora y se apropia de letras y versos tradicionales con un contenido discriminatorio para las mujeres y originalmente destinadas a perpetuar los roles tradicionales de género. Al mismo tiempo, amplía el campo temático del flamenco para incorporar las preocupaciones ecológicas, incluyendo en su remezcla nuevos elementos como los textos de la bióloga americana Hope Jahren en «Lab Girl: A Story of Science, Trees and Love», las pinturas del proyecto de Manuel León «La costilla de Rocío». Raúl Cantizano, con su Zona acordonada, explora las posibilidades de la guitarra expandida. Las intervenciones de vídeo y electrónica del dúo de DJs y VJs Los Voluble completan el proyecto transformando el concierto-intervención en una rave flamenco.

Por su parte, el bailaor, coreógrafo e intérprete Fernando López Rodríguez deconstruye los roles y estereotipos de género en el flamenco. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Madrid, en Flamenco por la APDE-Cátedra de Flamencología de Jerez y en Danza Contemporánea por la Sorbona, es el autor de «De puertas para adentro». Disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca (Egales, 2017)», un estudio sobre las estrategias utilizadas en el mundo flamenco para ocultar la homosexualidad. Con el secuestro y remezcla del decálogo de la danza masculina de Vicente Escudero (1951), su espectáculo «Bailando como hombre» es la culminación de un proyecto de investigación en torno a cuestiones sobre la construcción de la masculinidad en la danza flamenca, y la relación hombre-mujer y sus respectivos papeles, que finalmente conduce a la profunda conexión que existe, según el autor, entre el género y la sexualidad.

Por último, el bailaor y coreógrafo José Galán ha adoptado como eje de su creación artística la lucha por la integración de las personas con discapacidad. Con la colaboración de artistas con trisomía 21, discapacidad auditiva severa o en silla de ruedas, ya ha presentado cuatro espectáculos y dirigido varios talleres que demuestran que la discapacidad no es un obstáculo para la expresión artística y que la expresión artística es un medio de inclusión. » Gozo y llanto» es su última creación. Colaborando con artistas con discapacidad, este trabajo de investigación coreográfica pone de relieve las historias personales de los participantes a través de su potencial artístico diverso y el diálogo de sus cuerpos únicos en escena. Con una ambición de inclusión, estas identidades de resistencia rompen estereotipos caducos y roles petrificados para acabar con prejuicios y desigualdades merced a la capacidad transformadora de las artes escénicas.

Los artistas que participen en el proyecto no se limitarán a su trabajo en el escenario: también se involucrarán en la parte pedagógica del proyecto, con intervenciones en centros de enseñanza, simposios y conferencias y clases magistrales. El tejido asociativo del Gran Ducado y de la Gran Región también será invitado a participar a diferentes niveles en la realización del proyecto. Finalmente, un componente visual completará el proyecto: exposiciones y proyecciones de películas.

Círculo Cultural Español Antonio Machado de Luxemburgo

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