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Brilla la Peña La Platería con el guitarrista Alejandro Hurtado en el V Festival de la Guitarra de Granada

26 julio, 2021

Por fin ha pasado la ola de calor y las noches de Granada vuelven a refrescar y a dar un nuevo aliento al caluroso discurrir de un largo día de verano para dar paso al Festival Internacional de la Guitarra de Granada. El público asistente ha llegado con tiempo para sentarse en el mejor asiento posible y tomarse algo antes del comienzo del concierto con una tapa que es servida en un envoltorio que imita a un papel de periódico, indicando que todo está dispuesto para convertirse en una noche de noticia. La introducción de Álvaro Gallegos, director artístico de la Peña de la Platería, presenta al protagonista de la velada enumerando sus logros y denominando su carrera, en palabras de Gallegos, como fulgurante. Desde luego que su juventud, la obtención de la Lámpara Minera en el Concurso del Cante de las Minas y sus giras con Mayte Martín por las mejores salas de concierto dentro y fuera del país centellean con solo nombrarse.

La aparición de Alejandro Hurtado en el escenario –con una inclinación sencilla y sincera ante los asistentes, vestido con una camisa blanca con las mangas remangadas y corbata negra, presentando una dualidad entre formalidad y rebeldía, remarcada por una abundante barba rubia y un corte de pelo corto y clásico– puso al público dispuesto para escuchar. La hora aproximada que duró el concierto fue de máxima atención. Alejandro consiguió mantener el interés con numerosos cambios estilísticos representativos no solo de la guitarra flamenca, sino también interpretando dos obras clásicas, Gran Jota de Francisco Tárrega y Rondeña de Regino Sainz de la Maza, con la inclusión, ajena a las indicaciones de la partitura, de dos palmeros que realizaron un acompañamiento comedido, intermitente y certero, acentuando las partes rítmicas con palmas sonoras y sordas y dejando respirar la melodía en las partes líricas.

La primera parte fue con obras propias de Alejandro. Estando en el patio de la ancestral peña, que fundada en 1949 lleva el título de primera peña flamenca de España y el mundo, en el barrio del Albayzín de Granada, ante una Alhambra que se hace más grande cuanto más se mira y no deja otra opción que la ensoñación, comenzó rindiendo homenaje al lugar en donde se encontraba, con un toque por granaína. Seguidamente hizo pasar a los palmeros Daniel Morales “Mawe” y Jorge del Pino para adentrarse en unas alegrías y bulerías llenas de cambios armónicos con el uso de todo el mástil de la guitarra.

Alejandro mostró un toque limpio y eficaz, capaz de mover sentimientos con un conocimiento del instrumento meditado en cada nota. Después de la parte clásica continuó con una farruca con un tempo moderado para después hacer volver al centro de la condición flamenca, con peso y sin malabares armónicos, reposando la armonía flamenca en el bordón afinado un tono y medio más grave de lo habitual, en do#, sobre uno de los compases más hipnotizantes del flamenco, la seguiriya. Para acabar mostró sus conocimientos de la tradición interpretando a los maestros de la primera guitarra flamenca de concierto, Perfil flamenco de Esteban de Sanlúcar e Ímpetu de Mario Escudero. Como bis del concierto y siguiendo con los grandes clásicos del flamenco, interpreta Recuerdo a Sevilla, siendo interceptado en la anunciación por Mawe, a quien no en vano le pusieron el apodo por “el más buena gente”, quien consiguió la complicidad inmediata del público indicando que harían una versión propia llamándola “Recuerdo a Granada”. Con la Alhambra como testigo, brilló la platería.

Pablo Giménez para Flama

Foto: Pablo Giménez, Alejandro Hurtado y Álvaro Gallegos después del espectáculo

 

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