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Aplazado, por primera vez, el Potaje Gitano de Utrera; el festival flamenco más antiguo del mundo

6 mayo, 2020

El primer festival flamenco que se celebró al aire libre como hoy se entienden los festivales de verano, fue el Potaje Gitano de Utrera (Sevilla) allá por los años 50. A partir de ahí, fue un crecimiento vertiginoso de flamenco al aire libre por toda la geografía andaluza y española.

La Hermandad de los Gitanos de Utrera y la Comisión Organizadora del Potaje Gitano han comunicado en el día de ayer que el festival, que se iba a celebrar el próximo 27 de junio, queda aplazado a una fecha que se comunicará próximamente; evidentemente por las consecuencias devastadoras que está teniendo el COVID-19.

Después de 63 ediciones el Potaje Gitano ha tenido que «lidiar con buenas, malas y regulares rachas, a nivel económico, artístico y burocrático (…); siendo inédito que hubiera que aplazarse o suspenderse, como esta vez, atendiendo a una razón de salud pública», según manifiesta la Hermandad en un comunicado.

 

Comentarios (2)
  • Diego el Marquesito - 26 mayo, 2020 a las 00:56

    Posiblemente no confirmado sea en septiembre .

  • Manuel Reyes - 8 agosto, 2025 a las 19:52

    El festival flamenco más antiguo del mundo está en duda.
    En la historia del flamenco, existen momentos que definen un antes y un después. Uno de ellos, quizás el más decisivo para el nacimiento de los festivales, no surgió de una celebración colectiva, sino del impulso visionario y solitario de un individuo: Curro Torres en Écija, en el año 1948, Festival y Certamen flamenco Fiesta en el Aire.
    La iniciativa de Curro Torres fue un acto de creación cultural en estado puro. Actuando por cuenta propia, sin el amparo de una festividad religiosa o un evento social, concibió un festival con la intención premeditada de dignificar el arte flamenco. Su visión era revolucionaria: sacar el cante de los círculos íntimos y presentarlo en un formato escénico, organizado y abierto a un nuevo público.
    Fue un proyecto pionero, nacido de una mente innovadora que apostó en solitario por un concepto que hoy nos parece fundamental, pero que en aquel entonces fue un salto al vacío. Este esfuerzo individual es lo que lo convierte en un verdadero precursor.
    Nueve años más tarde, en 1957, nacía el Potaje Gitano de Utrera. Aunque hoy es el decano y una cita imprescindible, su origen y propósito eran radicalmente distintos. El Potaje no fue un festival planificado, sino una comida fraternal que brotó de la celebración espontánea y colectiva de una hermandad religiosa. Fue la consecuencia festiva y comunal de un hito para su cofradía.
    Ambos eventos son pilares del flamenco, pero representan modelos opuestos:
    Écija: Es la innovación cultural planificada, fruto del intelecto y el riesgo de un solo hombre.
    Utrera: Es la celebración comunitaria espontánea, nacida del fervor religioso y la convivencia.
    La grandeza de la figura de Curro Torres y del festival ecijano reside precisamente en esa diferencia fundamental. Mientras Utrera representa la fuerza de la comunidad, Écija simboliza la chispa genial de un individuo que, por sí mismo, cambió el rumbo de la historia del flamenco.

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