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Alfonso Losa y un universo propio llamado Flamenco: Espacio Creativo

25 octubre, 2021

Dicen de él los más grandes, que tiene todas las facultades con que puede soñar un bailaor: la velocidad, la fuerza y el soniquete, además de su técnica y las sensaciones que trasmite en su constante búsqueda de la verdad hecha danza. Quizá por eso, la platea estaba repleta de bailaores y bailaoras, además de músicos y grandes aficionados, todos ansiosos por conocer la nueva propuesta de su colega, compañero y maestro Alfonso Losa, que el domingo estrenaba en Teatros del Canal Flamenco: espacio creativo, en el Festival Suma Flamenca 2021.

Nada más abrirse el telón, un amplísimo escenario libre de bastidores, ya advertía que se iba a vivir algo nada convencional… y así fue. En cinco minutos, el solo del bailaor sellaba el pacto exquisito entre danza estilizada y tientos flamencos, con una cadencia absoluta, que por supuesto se mantuvo durante la (breve) hora y quince que duró el espectáculo.

Y si, el tiempo se hizo breve para procesar la cantidad de elementos y detalles que nos regaló esta creación conjunta entre el bailaor y coreógrafo madrileño Alfonso Losa, la compañía Estévez y Paños, que dirigió el espectáculo y Fran Vinuesa, director musical, cuya guitarra danzó también a la perfección en esta propuesta.

La intención era clara desde un inicio: llevar el espectáculo al límite, pero sin salirse de los límites, y parece que se ha logrado. Hemos podido disfrutar de una propuesta con un fondo flamenco que escarbó en lo más jondo de la afición para emanar unos óles que brotaron del alma… pero a la vez, de ciertos detalles de folklore español, con movimientos y bailes que reinventaban fandangos y seguiriyas, nanas y bulerías… y unos breves tangos con el marcaje exquisito y la limpieza en las formas tan característica del bailaor madrileño. Junto a él, una majestuosa Concha Jareño, que robó aplausos y suspiros en equilibrio absoluto con el tono del espectáculo.

Los cantaores, Ismael “El Bola” y Sandra Carrasco, fueron un punto y aparte. Maravillosos los cánones y los giros, los quejíos y susurros, por momentos se convertían en plegaria, en confesión, en rezo, acompañados de movimientos precisos, hicieron parte de la constante coreografía, con muchos marcajes, entradas y salidas perfectamente definidas.

Impecabilidad absoluta. Elegancia y claridad en cada movimiento, tanto del baile como de la puesta en escena total. Un sentido cierre sin fin por soleá, que evocaba a los espíritus danzantes de los maestros que guiaron a Losa al sitial que tiene hoy.

Sentimiento profundo, tanto que la lágrima fue inevitable, y más de uno la confesó después, en ese después que revela lo que de verdad se ha vivido, porque las miradas no engañan, y al salir de la Sala Verde este domingo, abundaban las sonrisas y las miradas se cruzaban unas a otras, brillantes y embriagadas de verdad.

Paula Y. Valdez para Flama
Fotos: Pablo Lorente

 

 

 

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