El Platero más flamenco
Coincidiendo con la efemérides conmemorativa del primer centenario de la publicación de la obra ‘Platero y yo’, del poeta y premio Nobel de literatura Juan Ramón Jiménez. La cantaora onubense Regina, rinde homenaje al genio moguereño, evocando su magistral obra, mediante el programa de actividades flamencas ‘Tierra y Luz’.
Como espectáculo en sí, ‘Tierra y Luz’ respeta la estructura que Juan Ramón emplea para la creación de su obra. Regina se adapta al desarrollo cronológico y ejecuta los cantes que entiende más adecuados para ello en cada momento, además como observamos claramente en el título, se sustenta sobre dos de los pilares fundamentales erguidos por el poeta, la ‘tierra’ que simboliza la naturaleza y la ‘luz’ que representa el conocimiento de los hombres.
‘Tierra y Luz’ es un programa completo a desarrollar durante el año 2014, que ha sido auspiciado por la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, con el beneplácito de la Diputación Provincial de Huelva y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. En función del espacio escénico, se utilizan diversas formulas o tipos de espectáculos, (Conferencia Ilustrada, recital de cante, concierto flamenco o espectáculo flamenco).
CICLO TIERRA Y LUZ de febrero a junio 2014
Fechas marzo: Día 7. Peña Eva la Yerbabuena. Ogíjares (Granada). 14. Peña El Viejo Agujeta. Rota (Cádiz). 21. Peña El Olivo. Villanueva de la Reina (Jaén). 23. Tertulia Arcese. Arcos de la Frontera (Cádiz). 28. Peña Amigos de la Guitarra. Carmona (Sevilla).
Día 6 de marzo. Presentacion flamatickets.com. Centro Andaluz de l Flamenco, 12h. Jerez.
Antonio Ramírez
Dr. Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez
El eco de la palabra JRJ es como una inmensa esfera donde se refugia el tiempo, donde madura la voz. La palabra en el interior del Poeta de Moguer es de tan hondo calado que es difícil no quedarse prendado en su sonido de desnudez. Quien lee al poeta lo interioriza, se evade en la sustancia que desprende. Pero sí, al lado de la palabra convertida en sonido, alguien la utiliza para el cante, entonces el eco, natural en su quejío, se volatiliza como el perfume dulce en el roce de un naranjo en flor.
Para esta impregnación de melodías era necesario una voz femenina, una voz flamenca que elevará la palabra hasta la misma cima de la ‘soledad sonora’ juanramoniana. Algún día sabremos, con el paso del tiempo porque Regina se ha mimetizado en los olores de Platero, en el calidoscopio de colores que ofrece la fragancia del paso de las estaciones, como en la elegía del moguereño.
Si nunca estuvieron quietas esas voces que han hecho perdurar al caminante burrillo a lo largo de un siglo, más hoy, la cantaora de Rociana en su propia raíz, casi en la misma tierra de paisanajes y horzontes, lo ha querido cabalgar buscando la luz para su mejor ‘jondura flamenca’. Sé que ha vibrado en el mismo lugar de la creación del poeta, que al salir en el otoño último de la casa de la calle Nueva, un hilo, ya de anunciación flamenca le apuntaba el retumbar de la palabra recién leída.
Fundirse al trote del burrillo centenario, presuponemos habrá hecho emerger en Regina esa mejor estampa ideal que ha querido nombrar como Tierra y Luz. No se ha equivocado al tirar del cabestro de sus palos flamencos para hilar aquello que la rotundidad de su voz precisa: un ramillete de cantes que dé al Platero literario otra pronunciación en Platero flamenco. Si alrededor de toda la obra de JRJ siempre circula un viento de claridad e moción interior, no será difícil intuir que cuando la voz de Regina alcance los oídos del escuchador silencioso, otros Plateros emergerán en los pechos, al igual que otras Reginas se multiplicarán infinitas como las tierras y las luces del Platero intemporal.



