Opinion

Leonard Cohen. Músico

5 Diciembre, 2016

Un día, a principios de los 60, estaba en casa de mi madre en Montreal. Su casa está junto a un parque, que conocía de mi infancia, donde había un joven tocando la guitarra flamenca rodeado de dos o tres chicas y chicos que le escuchaban. Y me encantó cómo tocaba, me cautivó. Yo quería tocar así y sabía que nunca sería capaz. Así que me senté allí un rato y cuando se hizo un silencio, un silencio apropiado, le pregunté si me daría clases. Era un joven de España, y solo podíamos entendernos en un poquito de francés, él no hablaba inglés. Y accedió a darme clases. Yo tenía el número de la pensión en la que se hospedaba en Montreal. Llamé por teléfono para ver por qué no había venido a la cita y me dijeron que se había quitado la vida, que se había suicidado.

Entonces descubrí a Federico García Lorca en una tienda de segunda mano y los planetas se alinearon. Solamente cuando leí, aunque traducidas, las obras de Lorca, comprendí que tenía una voz. No es que haya copiado su voz, yo no me atrevería a hacer eso. Pero me dio permiso para encontrar una voz, es decir, para ubicar el yo, un yo que no está del todo terminado, que lucha por su propia existencia. Me gusta creer que tengo sangre gitana y judía.Todo lo que ustedes han encontrado de bueno en mis canciones y en mi poesía está inspirado por esta tierra. El flamenco ocupa un lugar en España equivalente al blues en Estados Unidos. Porque el arte jondo ha puesto al artista en el lugar que le corresponde, una posición digna que no se reduce a un simple espectáculo, sino que está a la altura del pueblo y, más concretamente, de sus emociones.

 

Es un gran orgullo que Enrique Morente haya aflamencado mis canciones. Es un sueño, porque el flamenco es el estilo que más respeto en el mundo. Si volviera a nacer, me gustaría ser un cantaor flamenco.

Comentarios (0)

Publicar comentario

Name
Email